• Falta de credibilidad y convicción. Ofrece garantías y confianza en tu producto/servicio. Presenta referencias sólidas.
  • Escuchar insuficientemente a los clientes o imponerle algo que no quiere. Define claramente y por escrito los objetivos y/o las necesidades de tus clientes. Hazles diferentes ofertas y luego déjales escoger. Implanta procesos para medir regularmente la satisfacción de tus clientes, y difunde los resultados entre todos ellos.
  • Ser impreciso en las ofertas. Quita lo que no es esencial. Formaliza tu oferta por escrito, identifica lo que si acepta el cliente de ella y haz una propuesta complementaria.
  • Negarse a analizar los ‘no’. Pídele al cliente sus razones para el rechazo y pregúntale sobre lo que el aprecia de tu producto/servicio. Haz una lista de respuestas negativas y de razones correspondientes y analízalas regularmente.
  • Ser irrespetuoso. Sé profesional en todos los detalles: trato, aspecto, organización, etc.