Claves para comprar un coche eléctrico usado

El estado de las baterías, los frenos, las actualizaciones del software… te darán las claves para ver si estás haciendo una buena inversión

coche eléctrico

En el mercado de coches de segunda mano podemos encontrar ya una buena oferta de modelos eléctricos, que nos pueden ayudar a entrar en este segmento de mercado sin hacer una inversión extraordinaria.

Pero, ¿en qué debemos fijarnos para saber si estamos ante una buena oferta? Los expertos en automoción de carVertical han elaborado una pequeña guía para ayudaros en esta aventura.

Por qué invertir en un coche eléctrico

Los coches de segunda mano siguen siendo más caros que los tradicionales. Y claro, muchos consumidores hacen cuentas de cuánto van a tardar en amortizar esa inversión, y no terminan de verlo.

Un coche eléctrico de segunda mano resuelve esa ecuación. Y en un momento de subida del precio de la gasolina como el actual, todavía más. Según algunos cálculos, cambiar de gasolina/gasoil a un modelo eléctrico puede ahorrar a algunos conductores hasta mil euros al año.

Otra ventaja es que los coches eléctricos usados suelen estar en mejor estado que los vehículos tradicionales, ya que tienen menos piezas móviles. En definitiva, se tiene que invertir menos en reparaciones.

Ahora la mala noticia. Los coches eléctricos más antiguos tienen baterías con poco rendimiento. Es decir, tienen menos autonomía que los más nuevos y nos obligará a cargarlo con más frecuencia.

La duración de las baterías

Tanto en los coches de gasolina como en los eléctricos, es inevitable que la batería se degrade con el tiempo. Los cambios de temperatura, las cargas repetidas y un kilometraje elevado son algunos de los factores que reducen la salud de la batería.

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La mayoría de los fabricantes de automóviles garantizan las baterías durante ocho años o 160.000 km. Cuando un vehículo supera esta cifra, es muy probable que el rendimiento de su batería sea mucho más bajo que el de un coche nuevo.

La salud de la batería también depende de las condiciones climáticas. Las baterías de iones de litio que se encuentran en los vehículos eléctricos no toleran los climas cálidos. Un vehículo usado procedente del sur de España puede tener una menor capacidad en su batería, mientras que uno procedente de los Países Bajos o Alemania quizá ofrezca un rendimiento de la batería mucho mejor.

Por eso, antes de cerrar el trato con el vendedor conviene consultar un informe sobre el estado de la batería del vehículo que vayamos a comprar. Cambiar la batería del coche es caro, así que es mejor asegurarse de que no haya sufrido un gran desgaste.

Infraestructura de carga

Otro dato clave son las infraestructuras de recarga locales que existan donde residimos. Los propietarios de viviendas unifamiliares pueden cargar sus vehículos en su garaje o en la entrada de su casa, pero la mayoría de las ciudades carecen de una infraestructura de carga adecuada.

Completar una carga solo tarda unos minutos, pero encontrar dónde cargar un vehículo eléctrico puede llevar hasta medio día. Algunas empresas ya ofrecen cargadores portátiles de vehículos eléctricos para los propietarios que no puedan conectar el coche en casa. Sin embargo, tienen poca potencia de carga, por lo que estos cargadores no son una opción válida.

Revisar el historial del coche

Cada coche es distinto. Dos vehículos idénticos de un mismo modelo fabricado el mismo año pueden estar en un estado muy diferente. El estilo de conducción, los accidentes y el kilometraje son algunos de los factores que los compradores deben tener en cuenta.

Busca lugares como carVertical para investigar de forma sencilla el historial del coche que vayas a comprar. Con introducir el número de chasis (VIN), podrás comprobar si ha tenido algún accidente, asegurarte de que su kilometraje no se haya falsificado, comprobar si el coche es robado y revisar su historial de matriculación. Revisar el VIN del coche también te dará una ventaja a la hora de negociar el precio.

Otras claves antes de decidirte

Frenos. Cuando un coche eléctrico no está acelerando, utiliza el frenado regenerativo para reducir la velocidad del vehículo, lo que disminuye el desgaste de los frenos. Pero si, aun así, estos presentan desgaste, puede significar que el coche se ha utilizado mucho y que debe inspeccionarse a fondo.

Actualizaciones de software. Los vehículos eléctricos, al igual que cualquier otro sistema, reciben actualizaciones de software periódicas. Con ellas, los desarrolladores corrigen los errores conocidos e introducen nuevas funciones para mejorar el desempeño del coche. Pero a menudo la gente pospone las actualizaciones, por lo que no es raro encontrarse con coche operando con una versión de software antigua. Esto puede indicar que el propietario no ha cuidado bien del coche y que podría sufrir problemas en el futuro.

Mantenimiento del coche. No todos los mecánicos cuentan con la formación necesaria para trabajar en vehículos eléctricos, por lo que puede resultar complicado encontrar un taller confiable. Los expertos en coches eléctricos recomiendan limitarse a los concesionarios oficiales, ya que utilizan piezas originales y respaldan su trabajo con una garantía. Antes de comprar un VE de segunda mano, se debería comprobar si todas las reparaciones se han realizado en un taller de confianza.

Poca variedad en la oferta. La situación va mejorando poco a poco a medida que los fabricantes se concentran en los vehículos eléctricos y el número de modelos no para de aumentar. Sin embargo, el mercado de coches eléctricos de segunda mano es mucho más reducido, por lo que encontrar un SUV de entre 5 y 10 años o una camioneta familiar puede resultar complicado.

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