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El proyecto de inteligencia artificial que quiere acabar con la violencia de género

Impulsado por AIS Group y un equipo de forenses busca crear protocolos de actuación que se anticipen a las agresiones

violencia

La aplicación de la inteligencia artificial a casos de violencia de género forma parte de un trabajo de colaboración entre la firma AIS Group y un equipo de forenses de Cataluña. La idea es crear un protocolo que permita reducir el número de episodios de violencia de género y homogenizar los criterios de gravedad de las lesiones, facilitando el diálogo entre forenses y jueces.

Un patrón de las agresiones

El proyecto se puso en marcha en 2009 y desde entonces han analizado 1.622 casos registrados en el municipio de L’Hospitalet de Llobregat, en los que se obtuvieron datos completos en base a un protocolo establecido por AIS.

Según estos datos, la mitad de las mujeres agredidas tiene una edad de entre 18 y 30 años y dos de cada tres es agredida por su pareja. En la mayoría de los casos, además, durante los primeros años de la relación se registran más episodios de violencia.

Otra realidad es que se trata de agresiones continuadas: en 3 de cada 4 casos, el episodio registrado no es el primero que sufre la víctima al denunciarlo. Es decir, la mayoría de las víctimas sufren varias agresiones antes de decidirse a interponer formalmente una denuncia.

Los fines de semana son los días más fatídicos para estas víctimas. La mayoría de los casos se registran en esos días y de madrugada y los detonantes suelen ser los celos, el alcohol y los problemas de pareja.

Inteligencia artificial contra la violencia

Más allá de los datos concretos de los casos estudiados, que ofrecen una visión más precisa de la situación en una zona concreta durante un determinado periodo de tiempo, hay que extrapolar los beneficios que la IA puede aportar a los actores implicados en la atención a las víctimas y la prevención de la violencia contra la mujer.

Según Nausica Trias, directora general de AIS, el primer paso es unificar criterios relacionados con la captura de información: “Gracias a eso hemos podido disponer de una gran cantidad de casos que nos han aportado datos muy valiosos con los que alimentar motores de inteligencia artificial, no sólo relativos a las posibles lesiones, sino incorporando información sociodemográfica relacionada”, comenta.

“La IA permite identificar de manera más detallada grupos de riesgo y proponer indicadores forenses clave para asesorar en dichas situaciones. Además, identifica las áreas donde deben aplicarse medidas protectoras de los colectivos más vulnerables, optimizando recursos, servicios y programas, que contribuyan a reducir también los niveles de revictimización”, continúa Trias.

Otro aspecto donde hemos puesto mucho énfasis en este trabajo ha sido en elaborar una escala más detallada de los índices reconocidos de gravedad de las lesiones. El objetivo aquí era dejar menos espacio a subjetividades y tratar de mejorar así la comunicación y entendimiento entre jueces y forenses. No hay duda de que “conocer la relación entre la gravedad de la agresión y las características socioeconómicas, la localización geográfica, el entorno cultural o la repetición de agresiones, permite desarrollar políticas de prevención más eficaces”.

“Estamos muy satisfechos con la aportación que hemos podido realizar, pues esperamos sirva para poder optimizar las estrategias de actuación y los recursos para combatir este problema”, dice Nausica Trias. “No obstante, el trabajo realizado” -añade- “nos ha mostrado que todavía hay mucho trecho por delante, mucho margen de mejora y como sociedad debemos ser capaces de tomar todo lo que nos pueda resultar útil, como, en nuestro caso, la tecnología, para erradicar la violencia”.

Prevenir las agresiones

Las técnicas de IA superan en capacidad de análisis a la estadística tradicional. Pueden analizar un número muy superior de variables, detectar interacciones y ofrecer resultados mucho más precisos. Gracias a la IA se puede afinar más en la caracterización de los perfiles más vulnerables en cuanto a víctimas y su probabilidad de sufrir una nueva agresión, en la detección de perfiles de potenciales agresores o en la probabilidad de reincidencia, en la identificación de zonas y momentos con mayor probabilidad de que se den episodios de violencia, etc.

Además, la IA puede también usarse para definir actuaciones con el fin de sensibilizar a la población más susceptible de protagonizar estas situaciones de violencia, como campañas orientadas al entorno cultural de víctimas y agresores, comunicación a través de los medios óptimos, en la lengua y cultura apropiados, el tratamiento de alertas tempranas, así como los refuerzos en la dotación asistencial o en ayuda y vigilancia.