Sostenibilidad: tendencias para adoptar en todas las patas de tu negocio

Analizamos cómo están adoptando empresas de todos los sectores y tamaños distintas formas de ser sostenibles en todas las patas del negocio: recursos energéticos, movilidad, empleados, clientes, diseño de productos… Y te damos claves para que puedas seguir sus pasos.

sostenibilidad

En septiembre se cumplieron 7 años desde que las principales economías del mundo se pusieran de acuerdo para avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la hoja de ruta de Naciones Unidas para afrontar los grandes desafíos de la humanidad. Quedan otros 7 para seguir trabajando en ellos.

Conviene recordar que en esos 17 compromisos se habla tanto de cuidado del medioambiente como de las personas que habitan el planeta. Así resulta más fácil identificar oportunidades y formas de ser sostenibles como empresa sin encorsetarnos en lo que es exclusivamente medioambiental.

Con las grandes empresas a la cabeza y muchas startups disruptivas e innovadoras en los planes de sostenibilidad de las empresas se incluyen varias de estas 17 grandes causas: la eliminación de la pobreza, terminar con el hambre, asegurar vidas saludables, educación de calidad, igualdad de género, agua potable y saneamiento, energía sostenible, buenos trabajos y crecimiento económico, innovación e infraestructuras, reducir las desigualdades, ciudades y comunidades sostenibles, consumo responsable, combatir el cambio climático, conservar los océanos, proteger los ecosistemas terrestres, paz y justicia y alianzas globales para conseguir las metas.

Cada empresa, según su grado de madurez en lo que a sostenibilidad se refiere, decide por cuáles quiere apostar. También, a menudo, para paliar los efectos negativos que su actividad causa en el entorno.

Pero también tiene mucho que ver la legislación que se va aprobando desde Europa, principalmente, y que obliga a las empresas a tomar medidas de forma más inmediata, como reducir la huella de carbono o el uso de plásticos. O la propia presión de grupos de interés y de los inversores.

“Hay un interés cada vez mayor de los fondos de inversión y del mundo financiero en general por los ESG (del inglés, environmental, social and governance). Muchas empresas están empezando a adoptar los criterios de ESG para cumplir con los requisitos de esas evaluaciones financieras y mitigar riesgos. Ver cómo el contexto puede afectar a las relaciones financieras de las empresas. Porque es cierto que ante los riesgos del contexto actual, las empresas que estén mejor preparadas van a tener también la mejor valoración”, comenta Pablo Sánchez, director ejecutivo del movimiento Bcorp en España.

Medir los ODS para diseñar una estrategia

En todo este proceso hace siempre falta una metodología que ayude a medir cómo están las empresas en cada una de las causas en las que quiere mejorar y a partir de ahí trazar una hoja de ruta para ir alcanzando objetivos.

“Las empresas grandes han tenido que reportar y medir antes los impactos que estaban teniendo sociales y medioambientales y por ahí ha habido una diferencia de velocidad con las pymes en la implementación de prácticas sostenibles. Por otro lado, es verdad que las empresas de producción también se han enfocado antes porque es más fácil medir los impactos en la producción, en la fabricación de bienes de cualquier tipo, que en una empresa de servicios que a lo mejor piensan que no va tanto con ellas pero en realidad hay muchos impactos sociales y medioambientales que pueden medir”, comenta María Calvo, Community and Workspaces Director. 

Para medir y diseñar estrategias de sostenibilidad han salido al mercado muchas herramientas públicas y privadas, como Aplanet o Actúa Sostenible (de Impact Hub).

Evaluación B Impact Assessment (de Bcorp) o SDG Action Manager (la herramienta gratuita de Naciones Unidas para medir los ODS).

Todas ellas ayudan a tener una foto de las distintas áreas de empresa, ver en cuáles tienen más “deberes” pendientes y tomar medidas para ir mejorando en las que consideren conveniente.

También hay herramientas específicas para segmentos concretos de negocio, como Bcome, para la gestión sostenible de marcas de moda y calzado. O para áreas concretas, como Enviroscale, una herramienta que acaba de llegar al mercado para medir si la energía que consumen las empresas es realmente sostenible.

“Hay muchos indicadores pero no hace falta hacerlos todos. Conviene hacer una medición de cuál es realmente el impacto que estamos generando en el planeta y en las personas y con ese diagnóstico plantearse pequeñas mejoras. Mejoras que puedes implementar en tus productos, por ejemplo, si haces un envasado de producto con un tipo de material, intentar pasarlo a granel o innovar con otro tipo de envases que a lo mejor sea de múltiples usos. También procesos internos, logísticos, cambiar la flota de transporte con modelos eléctricos… Pequeños cambios que te puedan mejorar el ratio de impacto para empezar y luego ya en fases más avanzadas generar nuevos productos, hacer un cambio radical de líneas de producto existente a líneas más sostenibles, etcétera”, apunta David Alayón, cofundador y responsable de estrategia de Innuba.

Un modelo de negocio de impacto

El objetivo final de todo ese proceso, para las empresas más ambicionas, es llegar a tener un modelo de negocio completamente sostenible, como las empresas que tienen la certificación Bcorp. “Es una forma de identificar a empresas que quieren generar un impacto positivo a través de su actividad empresarial”, explica Pablo Sánchez. Es decir, “no es una evaluación del producto o de procesos, sino de toda la compañía. Bcorp evalúa todos los aspectos de la compañía. Además también requerimos una modificación de los estatutos sociales de la compañía para incorporar ese compromiso social y ambiental y de generar ese impacto positivo a través del modelo de negocio. El hecho de que también haya ese requisito hace que muchas empresas entiendan que esto va a afectar a su modelo de gobernanza porque en su toma de decisiones y su rendición de cuentas van a tener un peso importante los elementos sociales y ambientales”, comenta Pablo Sánchez.

O dicho de otro modo. En una empresa Bcorp los objetivos de desempeño social y ambiental están al mismo nivel que los resultados económicos

Evitar el ´greenwashing´

“Queremos alejarnos mucho del greenwashing porque lo que queremos es que una Bcorp se identifique como tal por su propia actividad empresarial. No es una cosa de buenas prácticas. Además de que tenga buenas prácticas su actividad empresarial debe tener también un impacto positivo, que su propia actividad sea lo que esté generando ese impacto positivo en la sociedad y el medioambiente. Un ejemplo: la startup Hannun vende muebles, pero son muebles con maderas certificadas, muebles con maderas recuperadas y utilizan una red de artesanos locales de toda España. El modelo de negocio en sí mismo genera impacto. La clave es identificar ese modelo empresarial que es capaz de dar soluciones a retos sociales y medioambientales a través de su modelo de negocio”, añade Pablo Sánchez.

Un objetivo en el que a menudo tienen ventaja las pymes, que nacen ya con la sostenibilidad en su ADN. “El 72% de las empresas Bcorp tiene una estructura de hasta 20 trabajadores. Las grandes compañías tienen mejor diseñados los procesos y las políticas a nivel de cumplimiento, políticas de igualdad, políticas de compras a proveedores, políticas medioambientales… pero las pequeñas tienen más avanzado el modelo de negocio. Es decir, mientras el techo de impacto en las grandes está más en las operaciones, en las pequeñas está más en el modelo de negocio. Y las grandes también empiezan a entender que tienen que desarrollar ese propósito empresarial para generar un modelo de negocio de impacto asociado a él”, continúa Pablo Sánchez. “El gran reto está en empresas familiares o empresas que han nacido hace 50, 60 o 70 años, que ya están haciendo su proceso de reflexión y de transformación”.

Estrategias de sostenibilidad regenerativas

Otra clave para avanzar en la sostenibilidad es idear estrategias circulares y regenerativas, para conseguir un impacto cero. Muchas empresas están viendo que “la sostenibilidad no es suficiente. Que necesitamos estrategias regenerativas. Es decir, no solamente ser sostenibles en el tiempo, sino buscar estrategias que regeneren tanto los ecosistemas como nuestra sociedad. En definitiva, buscan estrategias positivas netas. Eso es un nicho y hay algunas empresas que ya están empezando a tener estrategias regenerativas. Los supermercados Veritas, por ejemplo, están empezando a trabajar con estrategias de agricultura regenerativa. Ya no solo trabajo con agricultura ecológica, sino que busco que mis proveedores introduzcan técnicas de agricultura regenerativa que permiten recuperar la calidad de los suelos y la diversidad del ecosistema donde se hacen esas producciones. Avanzan más allá de que sean productos que no utilicen fertilizantes o insecticidas”, comenta Pablo Sánchez.

Otro ejemplo de impacto es Impub Hub, “una red de comunidades de emprendimiento con impacto. Tenemos un ecosistema donde ofrecemos espacios de trabajo, eventos, espacios de encuentro para avanzar hacia ese impacto, y una serie de recursos y de acompañamiento para que las empresas sean más sostenibles. Trabajamos internamente para asegurar que nuestros espacios no solo son sostenibles como espacios, sino que también todos nuestros procesos incorporan criterios de sostenibilidad: compras, proveedores, políticas de cooperación de personas, procesos de reciclaje y de gestión de residuos en los espacios, etc. Pero luego trabajamos mucho con todos los usuarios de los espacios que nosotros llamamos miembros de la comunidad para ayudarles a ir avanzando hacia la sostenibilidad, identificando qué recursos tienen las organizaciones que realmente se plantean ir mejorando día a día y les ayudamos compartiendo conocimiento, herramientas, herramientas de medición del impacto y trabajando en grupos donde la colaboración les permita abordar de manera conjunta todos estos retos”, apunta María Calvo.

ESTRATEGIAS PARA APLICAR EN TODAS LAS PATAS DEL NEGOCIO

Los cambios normativos están impulsando avances para reducir el impacto en todas las áreas de la empresa. Analiza si te pueden afectar y toma nota de cómo abordar cambios para mejorar tus objetivos.

Ecodiseño para alargar el ciclo de vida del producto

Otro avance que llega de la mano de nuevas normativas es el que tiene que ver con la sostenibilidad de los productos que las empresas ponen en el mercado. ¿De qué sirve que las empresas fabricantes reduzcan su huella de carbono o que diseñen planes de igualdad si siguen produciendo artículos poco eficientes medioambientalmente?

Aquí toca hablar de un concepto poco conocido: la taxonomía. A partir de 2023, la taxonomía europea va a afectar a productos financieros y empresas que facturen más de 40 millones y tengan más de 250 trabajadores.

Hablamos de un “marco de reunificación de criterios de sostenibilidad medioambiental, más que de una normativa de obligado cumplimiento. Las empresas son libres de cumplirlo, pero si lo hacen tendrán acceso a más capital y más financiación. Lo que se busca es que el capital vaya a inversiones medioambientales responsables. Premiar a este tipo de empresas”, comenta Marc Fabra, cofundador y director de diseño de Lucid.

¿Por qué se premia el diseño de productos sostenibles con más dinero?

“Porque el 80% del impacto que produce un producto se define en la fase de diseño. No vale con decir, una vez que está acabado, ahora vamos a poner plástico reciclado o vamos a poner madera, es algo más profundo y es algo que se debe abordar desde el inicio del proyecto, de una manera más estratégica. Hay que aplicar estrategias de ecodiseño desde el principio”, continúa Marc Fabra.

E ilustra la teoría con un ejemplo muy práctico: “Ahora te estoy hablando desde una marca de móvil que se llama Fairphone, móvil justo. Este móvil es un proyecto que nació en Holanda hace algo más de diez años y que después de varios experimentos ya puede competir tecnológicamente con el resto de móviles del mercado. Es un móvil que está diseñado para alargar la vida útil del producto. ¿Cómo lo hacen? Luchan contra la obsolescencia programada fabricando con materiales de calidad, reciclables y modulables para que se puedan reparar. Es decir, si a mí se me cae ahora mismo el móvil al suelo y se me rompe la pantalla puedo entrar en la web de Fairphone, comprar una pantalla, recibirla por correo al día siguiente y cambiarla sin ningún conocimiento de tecnología. Con estos gestos, tendría un móvil nuevo. Así se alarga el ciclo de vida del producto”, explica Marc Fabra.

“Esto es un ejemplo clarísimo de cómo en electrónica de consumo se implementan estrategias de ecodiseño, como la reparabilidad, la durabilidad, la reciclabilidad… porque otra cosa es cuando el móvil ya lo has reparado más veces y deja de funcionar, al ser todo desensamblable, puedes repartir las materias primas en diferentes puntos para que sean recicladas y sean utilizadas en nuevos productos”, continúa Marc Fabra.

“Esto afecta directamente al modelo de negocio. Hay empresas como Ikea que ya están poniendo pilotos en el mercado del renting. Es decir, no venden muebles, sino que los alquilan. ¿Qué pasa con esto? Que ellos consiguen un fee mensual, el usuario está pagando pongamos por un sofá 10 euros, pero a su vez está haciendo que fabrique menos productos y productos más robustos, más durables. Este modelo de product as a service obligará a las empresas a fabricar productos mucho más robustos y mucho más durables que los actuales. Y esto altera al 100% los márgenes de las empresas”, apunta Marc Fabra. 

“El ciclo de vida del producto incluye un análisis de qué pasa cuando se utiliza y cuándo se deja de utilizar. No porque sea reparable significa que estés reduciendo el impacto porque lo puedes hacer con materiales tóxicos que perjudican al medioambiente o que contaminan mucho al ser transformados. En el ciclo de vida del producto se analiza todo: también los procesos que se utilizan para fabricarlo, la maquinaria necesaria o la energía necesaria y dónde lo fabricas. Obviamente si estás vendiendo en Europa tiene más sentido que fabriques en Europa y no en China”.

Energía y recursos más sostenibles

Además de buscar el ahorro de energía, agua y otros recursos naturales y utilizar energías renovables, una forma de avanzar en la sostenibilidad de los recursos en garantizar que los que estamos consumiendo son realmente sostenibles. “Nosotros aconsejamos a las empresas consumidoras que seleccionen adecuadamente a la comercializadora con la que trabajan o van a trabajar y que exijan la medición de la sostenibilidad de la energía, porque no todas las fuentes energéticas renovables son sostenibles”, explica Meritxell Pérez de Castro-Acuña, CEO de Enviroscale, una herramienta que ayuda a certificar la procedencia de la energía.

Enviroscale permite a las empresas consumidoras demostrar su compromiso con la sostenibilidad, evitando el greenwashing y garantizando que la energía que emplean para el desarrollo de su actividad no solo proviene de fuentes de origen renovable, sino que además se ha producido cumpliendo con las mejores prácticas medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG)”.

“Es importante entender que no toda la energía renovable es sostenible. Una empresa puede generar energía de origen renovable, por ejemplo, fotovoltaica, pero si ese desarrollo fotovoltaico no se preocupa de conservar el entorno medioambiental en el que nos encontramos, no sería sostenible. Un proyecto fotovoltaico en el Amazonas no es sostenible. La energía renovable para ser sostenible debe tener en cuenta las necesidades de las sociedades y de las comunidades locales cercanas a los proyectos en los que se está desarrollando esa energía”, comenta la CEO de Enviroscale.

“A través de un código QR que figura en la factura, empresas y consumidores pueden ver de qué plantas procede la energía que está consumiendo en tiempo real y cuál es el scoring que obtiene la comercializadora de energía en materia de sostenibilidad”, explica Meritxell Pérez.

Otra clave para avanzar en la sostenibilidad de la energía es el autoconsumo. Es una realidad en residencial y es una realidad en el mercado industrial/ comercial. Ya está al alcance de cualquier empresario el ser su propio proveedor de energía. Por lo menos parcialmente. Tiene un abanico muy grande de instaladores que le pueden poner los paneles solares, pero es que el mercado va más allá en esto de la descentralización. Estamos ahora hablando de autoconsumo colectivo, que significa que no tienes por qué tener los paneles solares en tu azotea para beneficiarte de la energía solar. Esa energía solar se puede producir hasta a 500 metros de distancia y esa distancia se va a ampliar con el autoconsumo colectivo que da acceso a energía verde sin pasar por casi ninguna empresa. Es casi peer to peer y te permite ahorrar las inversiones”, explica Iván Soto, coordinador de Aurora, el Corporate Venturing de Soltec.

Y añade: “Y la cosa va más allá con las comunidades energéticas. En las que ya estamos hablando de cooperativas que son empresas particulares que se asocian para compartir la electricidad. La descentralización está empezando y va a ser la gran tendencia que va a predominar en los próximos años. Está claro que seguirá habiendo distribuidoras y comercializadoras porque son necesarias para la estabilidad del sistema, pero al mismo tiempo va a haber una atomización de la generación eléctrica”.

Planes de movilidad

Además de invertir en flota eléctrica o buscar un renting de vehículos eléctricos, las empresas pueden ayudar a sus empleados con estrategias para hacer su movilidad más sostenible. Empresas como Cinesi, una consultora de movilidad y transporte diseñan planes para ayudar a las empresas en esta pata de la sostenibilidad.

“Lo que hacemos es realizar los planes de desplazamientos de empresas de tamaño medio y grande. Las empresas de más de 500 trabajadores están obligadas a realizarlos. Evaluamos la movilidad que tienen las personas que trabajan en la empresa y a partir de ahí diseñamos una serie de acciones, dependiendo también de en qué punto de partida esté esa empresa. Y esto se analiza tanto de las personas que van al trabajo, lo que es in itinere, como en los desplazamientos propiamente in labore. Por ejemplo, si tienes una reunión a la que tengas que asistir presencialmente y te tienes que desplazar en tu propia ciudad o fuera, se analiza en qué medio se realiza, los kilómetros que hay, el tiempo medio y a partir de aquí se diseñan acciones, como  avanzar en el teletrabajo, una de las medidas que más reacción tiene para reducir el impacto ambiental de la movilidad, desarrollar un transporte colectivo hasta el centro de trabajo o dar incentivos para compartir vehículo privado o para utilizar el transporte público u otros medios sostenibles”, explica Ana Solà, CEO de Cinesi.

También “incentivar plazas de aparcamiento y puntos de recarga para vehículos eléctricos. O crear un entorno seguro donde dejar las bicicletas y vestuarios y duchas para quienes viajen en bicicleta”.

Algo menos frecuente pero que ya están haciendo algunas empresas es “poner a disposición de los empleados un servicio de sharing de vehículos eléctricos –motos, coches y bicicletas eléctricas– para los desplazamientos in labore, como asistir a reuniones fuera de la oficina.

Otra clave es impulsar la movilidad sostenible de los proveedores. Por ejemplo, escogiendo empresas de paquetería que utilicen servicios sostenibles, como bicicletas, o cargo bikes.

El ciclo de vida de los empleados en los ODS

La gestión de las personas ha sido hasta ahora una de las patas de la sostenibilidad más difícil de medir. De ahí el informe Contribución de la gestión de personas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, elaborado por PwC y enClave de Personas, un foro formado por 24 directores de RRHH de compañías de IBEX para tratar cuestiones relacionadas con la gestión del talento.

“El objetivo del estudio era medir la contribución de la gestión de personas en los objetivos de desarrollo sostenible. Hemos trabajado con Mapfre, Airbus, GSK, Inditex y Repsol­­ para plantear una metodología que nos permitiera analizar esa aportación, algo que hasta ahora era un tremendo desconocido”, comenta Amaia Otaola, socia de People & Organisation en PwC.

El resultado es “una metodología que puede servir de guía para otras organizaciones en su camino a la sostenibilidad. Es la versión 1.0 de algo que queremos ir alimentando a futuro con la colaboración de más compañías. Se ha planteado intentado que todas se sintieran identificadas y que fuera de utilidad para cualquier sector y tamaño”,apunta Amaia Otaola.

“Hemos definido cinco pasos del ciclo de vida del empleado: la fase de atracción, la fase de selección y onboarding, la fase de lo que es desarrollo, la fase de fidelización y la fase de vinculación y hemos ido viendo qué ODS impactan en cada una de esas fases. Además, hemos identificado 42 indicadores que nos permiten ver ese grado de contribución del ámbito de RRHH a los ODS, hemos establecido unos objetivos a alcanzar, hemos medido el grado de cumplimiento de ese objetivo para el grupo de compañías que han participado en el estudio y les hemos creado una hoja de ruta para seguir avanzando”, continúa Amaia Otaola.

En cuanto a las políticas más avanzadas en el área de RRHH, según este estudio, “se está impactando en temas de salud y bienestar, en educación de calidad, en igualdad de género, en todo lo que tiene que ver con trabajo decente y crecimiento económico, en reducción de las desigualdades y en la acción del clima y las alianzas para lograr los objetivos. Desde el punto de vista de RRHH vamos en buen camino, pero hoy por hoy se está impactando en 7 de los 17 objetivos. Todas las compañías y la sociedad tenemos todavía un reto significativo y un camino para seguir impactando en más objetivos de desarrollo sostenible”, apunta Amaia Otaola.

Trabajar la sostenibilidad de los clientes

“Para que una empresa sea sostenible no puede avanzar en solitario, tiene que trabajar conjuntamente con todas las organizaciones con las que se relaciona.

Empleados es una de ellas y sus clientes o consumidores es otra. Y lo mismo con los proveedores, con toda tu cadena de valor. Es imposible avanzar y tener resultados duraderos en solitario. Por eso es tan importante involucrar a todos los grupos con los que se relaciona la empresa”, explica María Calvo.

“Los clientes de los eventos no son conscientes del impacto negativo que puede generar negativo su actividad. Por eso, nosotros intentamos que tomen conciencia de ello. Por ejemplo, les preguntamos cómo han llegado hasta allí y si es con un transporte sostenible le damos un premio. Es una forma de hacer que la gente caiga en la cuenta de que con pequeñas acciones pueden compensar el impacto negativo”, apunta Laura Alonso, Manager de Eventos de Impact Hub. Y en todas las decisiones que se toman en torno a un evento siempre damos una alternativa para hacerlo más sostenible. Por ejemplo, comprar flores y otras cosas que se vayan a emplear en el evento en el barrio donde se realiza. Estamos muy obsesionados por causar impacto en el barrio y los negocios locales”, añade Alonso. 

“Luego, que los residuos y sobrantes de los catering se lleven a comedores sociales”, continúa Calvo. Y que los distintivos que se reparten en el evento se devuelvan para volverlos a utilizar y no generar residuos innecesarios.

Apostar por la innovación social

El impacto de los negocios sobre los empleados se ha tenido en cuenta tradicionalmente como parte de un concepto que engloba en general a las personas: la innovación social. “Un concepto que tiene mucho que ver con adquirir conciencia del impacto que tiene el modelo de negocio de la compañía en las personas, ya sea en los empleados, en los usuarios de ese producto o servicio, o en las personas que intervienen dentro de la cadena de valor. También hay empresas que canalizan la innovación social a través de colectivos que están en riesgo de exclusión o personas desfavorecidas a las que reportan parte de sus beneficios. Al final es tomar conciencia de ese impacto y a partir de ahí ver qué pueden hacer las compañías para reducirlo o transformarlo en impacto positivo. Se trata de tomar decisiones que afectan a todo su modelo productivo”, explica David Alayón.

“Es una propuesta 360, que ayuda a fidelizar a los empleados y trabajar el orgullo de pertenencia. Mejora la relación con los clientes porque hay también una conexión más allá que la pura transacción económica. Y a nivel de marca genera una comunicación muy positiva y un engagement mayor. La sostenibilidad integrada en el modelo de negocio de las compañías es un valor”, añade Alayón.