Cómo afectan los cambios del tiempo a nuestros vehículos

Hay algunas partes del vehículo como el motor o la batería que son más sensibles a los factores climáticos y que se deterioran con mayor frecuencia

El cambio brusco de temperatura o las inclemencias del tiempo pueden producir daños en ciertos componentes del coche. Si vas a conducir con frío, calor, lluvia o granizo, debes prestar atención a los efectos que provocan en el vehículo para evitar averías.

Si somos prudentes y adoptamos medidas preventivas, nuestro coche se mantendrá en óptimas condiciones. 

Elementos que pueden sufrir daños por factores climáticos

Hay algunas partes del vehículo más sensibles a los factores climáticos y que se deterioran con mayor frecuencia. Estas son: 

El motor

Uno de los principales problemas que provoca el calor es el sobrecalentamiento del motor. En verano es importante estar atento a que el indicador no marque zona de alerta roja.

Si esto ocurre, lo mejor es bajar las revoluciones, abrir las ventanillas y apagar el aire acondicionado. De esta manera, enfriamos el motor y reducimos el esfuerzo que realiza el coche.

Los neumáticos

Una revisión periódica de los neumáticos previene accidentes y mejora la seguridad en la conducción. Y se vuelve todavía más importante cuando usamos el coche en verano. Las altas temperaturas que alcanza el asfalto puede producir el desgaste de las llantas.

Por este motivo, es necesario comprobar que el dibujo del neumático se vea en buenas condiciones. También debemos prestar atención a la presión, ya que el exceso o la deficiencia del nivel de aire produce mayor deterioro, lo que aumenta el riesgo de reventón. 

Los cristales

Las noches más frías del año pueden acumular hielo en las lunas de los vehículos convirtiéndolas en un punto sensible y más propenso a los desperfectos. En Carglass, los especialistas en lunas del coche, aconsejan en estos casos no utilizar el aire acondicionado para quitarlo, ya que podríamos provocar roturas con el fuerte contraste de las temperaturas en el interior y en el exterior del vehículo. Tampoco recomiendan utilizar el limpiaparabrisas, además de dañar el parabrisas y la luneta trasera, el exceso de agua helada puede estropear su mecanismo.

Es recomendable quitar el hielo con una rasqueta de plástico, evitando las metálicas que rayan los cristales.

El sistema de frenos

Otro efecto negativo que produce el calor es en el mecanismo de frenado del coche. El rozamiento de las pastillas y los discos de freno a una temperatura superior a la normal acelera su desgaste. Comprueba que el vehículo se detiene de forma correcta antes de salir a la carretera, lo que también garantizará la seguridad al volante.

El aire acondicionado

La llegada del calor produce un aumento de averías en los sistemas de ventilación. Es frecuente encontrar roturas en los filtros, en el compresor o en los mecanismos que requieren una carga de aire.

Una sugerencia en verano es evitar que el sistema acondicionado permanezca encendido cuando el coche no circula. De esta manera, ayudamos a que no se descargue la batería.

En invierno, la temperatura exterior e interior del vehículo es casi la misma, lo que nos lleva a encender al máximo la calefacción. Esto también puede producir averías en el sistema de climatización.

Niveles de los líquidos

Un vehículo expuesto a altas o bajas temperaturas requiere controlar el medidor de los fluidos. Durante el invierno, algunos líquidos se espesan a partir de los 0 grados. Incluso el depósito del limpiaparabrisas puede congelarse.

Comprueba que las medidas del aceite, del líquido de frenos, del refrigerante y del limpiaparabrisas sean las correctas. Una variación de estos niveles puede generar averías en los sistemas del coche. 

La batería

Este elemento es uno de los más delicados del automóvil. Las condiciones extremas de frío o calor son las principales causas del deterioro prematuro de la batería, pudiendo producir efectos negativos sobre el rendimiento y la longevidad de la misma.

Cuando la temperatura desciende y llega a los 0 grados, cuesta poner el coche en marcha debido a que cede la potencia. El proceso de arranque requiere mayor cantidad de corriente para vencer la resistencia de los materiales y fluidos, lo que genera más desgaste en la batería.  

Por otra parte, la exposición al calor constante provoca que el ácido se evapore y esta se acabe secando. Resguardar el coche ante los cambios bruscos del tiempo ayuda a mantener la batería en buenas condiciones.

En definitiva, de cara a evitar los riesgos que producen las inclemencias climáticas y las variaciones de temperatura, es aconsejable poner en práctica estas precauciones generales y estar atento a los elementos más vulnerables del vehículo. 

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