Arrecia la competencia entre las lavanderías autoservicio, como muestra su grado de penetración, que las ha llevado a localidades por debajo de 20.000 habitantes. En este escenario, las cadenas refuerzan sus conceptos, con el horizonte de ganarse el favor del cliente final y del potencial asociado, algo que conlleva, por ejemplo, innovar en medios de pago o en aplicaciones móviles que permitan saber en tiempo real en qué punto se encuentra su colada. Por cierto, la ubicación es aquí, más que en otros sectores, crítica.

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