3 modelos a seguir para hacer sostenibles empresas de moda, de movilidad y de turismo

Los retos más importantes de estos sectores y los proveedores que mejor se adaptan a sus necesidades

sostenibles

En el camino hacia la sostenibilidad, no tiene los mismos problemas una empresa de moda que otra de movilidad o de turismo. Cada sector tiene sus particularidades y retos propios. Analizamos estos tres sectores clave, con ejemplos concretos de empresas que son sostenibles en ellos y los proveedores especializados que ayudan a empresas de todos los tamaños en su ruta hacia lo eco.

Firmas de moda sostenibles

Es uno de los sectores más contaminantes y por ende uno de los que más está luchando contra esa lacra. Por un lado, adaptando su oferta al consumo rápido que se ha impuesto especialmente entre los más jóvenes con modelos de negocio basados en el alquiler y la venta de moda de segunda mano. Un modelo en el que los gigantes del sector, como H&M, también están entrando para llegar a este nuevo público y ser más sostenibles. Y en el que proliferan startups basadas en moda como servicio con modelos como Ecodicta, ¿Me lo prestas? o La Más Mona.

Pero también negocios tecnológicos muy especializados en el sector, como BCOM, una startup de Barcelona que ha desarrollado un Software as a Service (Saas) para la gestión de la sostenibilidad en marcas del sector textil y del calzado de todos los tamaños. “Nuestra plataforma permite trazar la cadena de valor, medir los impactos ambientales y sociales asociados a cada producto, evaluar su camino recorrido para que esos productos sean más sostenibles, interpretar esos datos y luego digitalizarlos para llevarlos a su consumidor final. Es una plataforma con una visión integral 360 intentando dar respuestas a esa transformación que la industria necesita para activar ese cambio en todos los sentidos”, apuntan Alba García-Betorz y Anna Cañadell, fundadoras de BCOME.

La plataforma tiene entre sus clientes marcas de moda pioneras en la sostenibilidad, como Ecoalf, Pompeii o Axel Arigato que consiguen con ella “datos rigurosos externos, información de calidad en cuanto a sus métricas e impactos ambientales y sociales de cada uno de sus productos, esa parte es importantísima porque son datos muy complejos de obtener y BCOME es capaz de ofrecer información detallada de cuánto uso de agua implica la producción de un producto, qué emisiones de carbono genera, etcétera”, apuntan sus fundadoras.

“También, acompañamiento al ofrecerles soluciones a sus necesidades a través de datos, de planes de acción, de personalización del producto que cada una necesita… Y la transparencia al ofrecer todos esos datos al consumidor final que es clave para convertir y aumentar ventas”, añaden.

El flujo de la movilidad de empleados a sus puestos de trabajo es uno de los grandes retos en las ciudades.

Una movilidad sostenible

La movilidad es un elemento transversal que afecta tanto a las empresas de movilidad propiamente dichas como a otras de todos los sectores: por el desplazamiento de los empleados a sus puestos de trabajo y por el transporte de sus mercancías o de lo que compran a proveedores.

Así, “la movilidad del trabajo es el 50% del problema de la movilidad urbana: cómo voy al trabajo y cómo vuelvo a casa. Y en ese sentido hay un montón de soluciones que se están poniendo encima de la mesa. Nosotros trabajamos con parques empresariales que están intentando encontrar soluciones alternativas más allá del transporte público, soluciones de movilidad multimodal. Por un lado, está el transporte público (que muchas veces no tienen o no lo tienen con la suficiente frecuencia) y luego tienes todo tipo de soluciones como pueden ser las de carpooling: yo voy a trabajar y me voy con tres personas que trabajan en mi empresa o en la de al lado. El uso compartido de los coches para trayectos cortos”, comenta Sergio Díez, director de Connected Mobility Hub.

“Otra opción es crear rutas dinámicas con autobuses. La clásica ruta que hacen las empresas exclusivamente para sus trabajadores, y que son rutas fijas, ponerlas al servicio de otras empresas para evitar que haya asientos vacíos. Cómo compartir esos espacios vacíos de una ruta con todo el parque empresarial es algo que hoy permite la tecnología. En el mercado hay startups que están ya ofreciendo estos servicios. Hoop Carpooling, para carpooling; Alma Mobility, que combinan carsharing de coches eléctricos con carpooling. Luego hay otros que se llaman BusUp, que dinamiza todo ese espacio residual de las rutas combinando empresas para hacer mucho más eficaces los trayectos. Y propuestas como Celering, microbuses con IA que van buscando a esos trabajadores por diferentes zonas para irlos agrupando. Como un gran carpooling pero con vehículos más grandes y de una forma más corporativa. No es iniciativa de una persona que va con sus colegas, sino que es algo ya más potente”, continúa Díez.

“Otra pata de todo esto que están trabajando las empresas es incentivar a los empleados para que utilicen estos servicios, porque ese es otro problema. Hay una startup que trabaja en esto, CicloGreen, que lanza programas de incentivos con las empresas donde los empleados ganan puntos en función de lo que utilicen como movilidad sostenible. Por ejemplo, si vas andando ganas más puntos que si vas en bici, que si vas en transporte público, que si vas en coche eléctrico… Hay como unos ránking y unos rangos de puntuación y eso funciona muy bien como gestión del cambio”, añade.

Los hoteles deben evitar el desperdicio alimentario y reducir su huella ambiental en la limpieza y los productos que suministran.

Un turismo con respeto

Google ha anunciado recientemente que va a etiquetar a los hoteles como ecocertificados para promover los viajes sostenibles. Una declaración de intenciones que obliga a grandes y pequeños del sector a subirse al carro de la sostenibilidad sí o sí.

Pero también los hoteles tienen sus propias particularidades. Por ejemplo, evitar el desperdicio alimentario (si cuentan con servicio de restauración) y reducir su huella ambiental en la limpieza y los productos que suministran.

Para ayudarlas en este objetivo, han surgido en el mercado plataformas especializadas en su actividad, como ECO-ONE. “Nos convertimos en el departamento externo de sostenibilidad de los hoteles porque nos dimos cuenta de que las grandes cadenas como Meliá tienen sus departamentos propios de sostenibilidad y las medias cadenas y hoteles independientes no tienen esa capacidad”, explica Carlos Fluixá, cofundador y coCEO de ECO-ONE.

Aquí, cuando hablamos de plataforma no nos referimos a una plataforma de tecnología, sino a un “ecosistema que engloba a más de 60 empresas de todos los sectores, desde grandes como Telefónica hasta startups con soluciones muy prácticas. Y lo que hacemos es unir todas esas empresas con un solo interlocutor, ECO-ONE, para ayudar al hotel o la cadena que quiere transformarse hacia la sostenibilidad a que escojan las prácticas más sostenibles y también las más rentables”.

Analizamos información del hotel como su factura de la luz, del gas, la parte de managment, etc. y sobre eso le hacemos un diagnóstico gratuito de sostenibilidad y de rentabilidad de su hotel, junto con nuestras propuestas para continuar su ruta hacia la sostenibilidad. A partir de ahí nos convertimos en su agencia y todas las cosas que van comprando, por ejemplo, un cambio de colchones, le recomendamos empresas de colchones sostenibles y a precios competitivos. O el mejor software de gestión de la sostenibilidad para hoteles”, continúa Carlos Fluixá. 

Un tema muy importante para la sostenibilidad de los hoteles es digitalizarlos, para buscar la eficiencia energética. Por ejemplo, utilizando sensores de Telefónica programas que se apaguen la luces cuando el cliente sale de la habitación o digitalizas servicios que ahora se hacen de forma manual. La eficiencia energética es uno de los principales retos de los hoteles para reducir su huella ambiental. La mayoría no usan ni energía cien por cien verde ni autoconsumo. Otra forma de reducir su huella es a través de sus proveedores de lo que consumen en su día a día:  jabones, champús y toallas, que pueden comprar buscando proveedores más sostenibles y más económicos”, asegura.

“Otro aspecto clave para mí es transformar los hoteles en modelos de residuo cero. Convertir todo su residuo orgánico en abono para el jardín o abono para el propio hotel y poder hacer mobiliario para el propio hotel con el propio plástico que malgastan”, continúa Fluixá.

Y añade: “O buscar formas de fidelizar a sus clientes a través de la sostenibilidad. Por ejemplo, si el hotel está en una zona de playa puede comprar plástico del mar. Si está cerca de bosques, plantar árboles con cada checking. También fomentamos mucho el concepto de kilómetro cero, que los hoteles compren a proveedores locales para impulsar la economía local. Hay muchas formas de hacerlo a través de la innovación”.

Además, en hoteles y restaurantes se puede ser socialmente responsable con unas mejores condiciones laborales para los empleados y el empleo para personas con discapacidad.

Aquí puedes leer más sobre sostenibilidad en Negocios sostenibles: una guía útil para transformar tu empresa.