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Ezzing: La empresa que ayuda a las grandes energéticas en su salto a la sostenibilidad

En ezzingSolar desarrollan tecnología que ayuda a sus clientes a vender generación de energía distribuida. Han creado una plataforma B2B todo en uno que automatiza el proceso de ventas y simplifica la cadena de valor fotovoltaica. Invertida ahora por Wayra, confía en seguir escalando hasta convertirse en el network operator de referencia que favorezca la interacción de todos los actores que intervienen en el sector.

Ezzing fundadores

El CEO de ezzingSolar, Alberto Cortés, no cree que la forma de expandir el uso de las energías renovables pase por la creación de grandes parques eólicos o fotovoltaicos. Su apuesta es por el autoconsumo mediante la generación de energía distribuida e instalaciones compartidas a las que los usuarios puedan conectarse cuando les interese. En su opinión, ganan así el consumidor, con un gasto energético menor; la economía local, con la aparición de nuevos puestos de trabajo y, por supuesto, el planeta.

Con estas miras fundó en 2013 ezzingSolar, convertida hoy en una plataforma que cubre toda la cadena de valor de la energía fotovoltaica. Su misión es facilitar todo el proceso y posicionarse como punto de encuentro en el que confluyen los diferentes actores que intervienen en el proceso, desde los fabricantes de los paneles fotovoltaicos hasta los instaladores, distribuidores de la energía o el consumidor final. Es lo que, en términos anglosajones, se conoce como network operator.

Así empezó todo

Cuando Cortés se asocia, con Víctor Sancho para fundar ezzingSolar, España todavía estaba en crisis económica y en pleno desencanto de los inversores que vieron cómo la reforma energética daba al traste con las políticas de promoción de las renovables alentadas antes por el Gobierno.

Los fundadores de Ezzing lo vivieron en primera persona porque llevaban años trabajando en el mercado de las renovables. Lo hacían para grandes compañías, con un modelo utility scale, esto es, instalaciones renovables a gran escala con plantas eólicas y fotovoltaicas gigantescas dependientes de grandes inversiones privadas. La energía producida se conectaba a la red eléctrica y el Gobierno garantizaba un precio mínimo.

Montar una empresa dentro del sector era caro. Entonces, una célula fotovoltaica tenía un valor superior al del oro, debido a los materiales y a una producción manual muy minuciosa. “En aquel momento, solo trabajaban mujeres en las líneas de producción. Cada vez que se rompía una célula era un drama”, recuerda Cortés.

Con estas mimbres, solo grandes corporaciones y fondos de inversión podían pujar en un mercado naciente en España que adolecía de los mecanismos de control adecuados. Se infló la burbuja económica hasta que estalló.

El nuevo escenario

La reforma energética ahuyentó a los grandes inversores del mercado español y devolvió el impulso a las renovables a la cámara frigorífica. Pero, mientras tanto, sucedieron cosas.

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La tecnología maduró y los procesos de producción se automatizaron. La consecuencia fue el progresivo descenso de los precios. Si antes instalar un papel fotovoltaico costaba 800 euros, ahora podía hacerse al coste de 80-90 euros y con mayor eficiencia de las células. Empiezan a verse en España los primeros tejados de empresas y viviendas unifamiliares con paneles fotovoltaicos,

Es en este entorno donde los fundadores de Ezzing ven llegada la hora de aplicar al mercado su fe en la generación distribuida facilitando así el salto del utility scale al commodity.

El problema y la solución

Quedaba, sin embargo, un hándicap por resolver en la industria. Las personas responsables de dimensionar la instalación, llevarla a cabo y hacer la oferta económica al cliente final, eran ingenieros, mientras que los instaladores tenían que hacer las mediciones físicamente en los tejados y visitar varias veces a los clientes para cerrar una negociación, lo que incrementaba mucho el gasto y afectaba mucho a la eficiencia.

Esta fue la necesidad de mercado que motivó el nacimiento ezzingSolar una vez tuvieron desarrollada la primera herramienta que permitía diseñar una instalación fotovoltaica desde Google Maps sin tener que desplazarse, solo con imágenes aéreas, y eludiendo la mediación de los ingenieros. Cualquier persona sin perfil técnico podía calibrar los requisitos y el precio de una instalación fotovoltaica usando la herramienta de Ezzing, de aquí el nombre de la compañía, asociado fonéticamente al vocablo inglés de easing (facilitando).

Igual ahora hay más empresas que ofrecen una técnica parecida, pero ellos fueron pioneros en crear una solución B2B que permitía a cualquiera hacer una propuesta seria y automatizada de una instalación fotovoltaica en cinco minutos. Las empresas redujeron así los costes de manera notable y progresaron en escalabilidad.

La herramienta ayudó a Ezzing a ganar notoriedad en el mercado. Pero, lejos de conformarse, han seguido evolucionando hasta convertirse en lo que son hoy: una plataforma que digitaliza todo el proceso de ventas, desde que captas al cliente hasta el mantenimiento de la instalación.

Entre las empresas que usan los simuladores de Ezzing las hay de la talla de Repsol, Engie o Iberdrola, entre otras. Para muchas de ellas, Ezzing trabaja como marca blanca.

De izda. a dcha., Víctor Sancho y Alberto Cortés, fundadores de ezzingSolar.

Un crecimiento exponencial del autoconsumo

En este momento, el mercado de las fotovoltaicas en España atraviesa por un crecimiento exponencial. De no haber apenas mercado, a instalar, el año pasado, un giga y medio de generación distribuida.

Dos son las causas principales de la dinamización. La primera unas políticas mucho más favorables que incentivan el autoconsumo y, la segunda, el imparable crecimiento del precio de la electricidad. Basta con analizar el crecimiento de la factura de la luz en el último año y saber que con el autoconsumo puedes abaratar el recibo en 60-70% para concluir que es una de las inversiones más seguras y rentables en este momento. Es energía que dejas de comprar.

Preocupa, sin embargo, al CEO de Ezzing el riesgo de que el mercado pueda ensombrecerse debido a las bajas barreras de entrada. Se refiere a los instaladores, a quienes no se les exige ningún tipo de certificado oficial ni formación específica para operar. Sin embargo, la instalación es clave para optimizar el rendimiento y la durabilidad. “Ello podría crear problemas a futuro y acarrear la pérdida de confianza de los consumidores en los renovables”, es el miedo que tiene Cortés, confiando en que el mercado acabe poniendo a cada uno en su sitio.

Todavía en la fase ‘sastre’

Aunque llevan cerca de ocho años en el mercado y cuenta con una plantilla cercana a los 70 empleados, Ezzingsolar no es una empresa muy conocida. Antes que exponerse, han preferido centrarse en trabajar y conseguir clientes entre los pequeños instaladores. Llegaron a contar con más de 700 instaladores usando su herramienta, ninguno de ellos españoles, donde apenas había mercado. Ni era fácil vender tecnología española en Holanda o Alemania, donde lo primero que les viene a la cabeza es la siesta, ni el modelo de venta era escalable.

Luego ya, con la tecnología madura, optaron por dirigirse solo a grandes cuentas. Dejaron a ir a ferias fotovoltaicas y empezaron a frecuentar las energéticas, hasta que se fijó en ellos Viesgo, su primer gran cliente, al que siguieron Iberdrola, Eni, Total Energies…

Así han ido creciendo hasta convertirse en un referente en el tema fotovoltaico que hoy es Ezzing, presente actualmente en once mercados, entre ellos, Italia, Holanda, México o Brasil.

Entienden, sin embargo, que todavía les queda un largo trecho por recorrer hasta conseguir que la energía sea un producto tan fácil de adquirir como el cliente que llega a Zara, elige un vestido y se lo lleva, en lugar de acudir a un sastre a medida como la fotovoltaica exige todavía con la intervención de muchos profesionales”.

“Nosotros trabajamos continuamente salir de la fase ‘sastre’, eliminar pasos e intermediarios y poder lucir la energía en una estantería. Todo eso requiere tecnología, inteligencia y automatización”.

A por todas de la mano de Wayra

No fue hasta el año 2018 cuando Ezzing se percató que su crecimiento orgánico era lineal y que la competencia crecía. Entonces, cerraron su primera ronda de inversión de dos millones de euros. La segunda y última la cerraron en septiembre 2021, de 4,5 millones de euros, liderada por Repsol y en la que, entre otros, entra Wayra en su capital. Están contentos de que así sea, convencidos de que ello les acarreará más oportunidades comerciales y la seguridad de poder atenderlas a todas.

“Nuestra relación con Wayra es todavía muy reciente, pero estamos seguros de que su contribución será esencial en la expansión internacional”, dice Cortés.

El impacto de Wayra en el ecosistema emprendedor

Wayra, el hub de innovación abierta global de Telefónica, celebró en 2020 su décimo aniversario. A lo largo de este tiempo, ha demostrado ser una iniciativa crucial para la creación y desarrollo del ecosistema emprendedor tanto nacional como en el resto de entornos en los que opera.

Durante estos diez años, Wayra ha invertido de manera ininterrumpida en más de una startup por semana, lo que se traduce en un total de 800 startups invertidas en Europa y Latinoamérica. En su conjunto, las compañías invertidas han generado más de 10.000 puestos de trabajo altamente cualificados con expertos en datos, ciberseguridad, IA, desarrolladores o maquetadores, entre muchos otros perfiles profesionales.

Asimismo, más de 250 startups del área de innovación abierta han trabajado con Telefónica, mejorando sus procesos y llevando lo último en innovación a la red de clientes del grupo, un impacto que supera los 285 millones de euros de ingresos para las compañías.

Todo este trabajo con startups invertidas y no invertidas ha servido para impulsar un cambio cultural en Telefónica, aprender de sus procesos ágiles e incorporar innovación a la compañía y a nuestros clientes.

En este tiempo, además de ayudar a los emprendedores a escalar, también han contribuido a que grandes empresas como Renfe, GCHQ (agencia de inteligencia de Reino Unido), Mercadolibre, GE, ASOS, BNDES o BID, entre otros, apuesten por el trabajo conjunto con startups de la mano de Wayra.

Tras diez años de inversión ininterrumpida en 800 startups, Wayra mira al futuro con el foco puesto en capturar y potenciar las oportunidades de negocio entre las startups y Telefónica que surgen con la llegada del 5G, el Internet de las Cosas, la IA, el análisis avanzado de datos, la robótica y la computación en la nube, entre otras tecnologías.