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Volava: La startup con la que te enganchas al ‘fitness’ y ya no lo sueltas

En pocos meses, pasó de facturar 200.000 euros a dos millones, en parte gracias al interés por el fitness en casa que impulsó la crisis sanitaria. Pero no todo es consecuencia de ello, a ver sino cómo se explica tener un 80% de retención de clientes a 12 meses. La startup, ahora impulsada por Wayra, sigue la ruta de un crecimiento que parece imparable.

Volava fundadores y Marta Antúnez, director de Wayra Barcelona

Sin intentar restarle méritos, lo cierto es que al matrimonio formado por Ana Roig y Joel Balague [en la foto junto a Marta Antúnez, directora de Wayra Barcelona] les acompaña la suerte en todos los emprendimientos que acometen. Tenían ya una empresa de apartamentos turísticos en rodaje, cuando llegó la decisión de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, de no conceder más licencias para la puesta en marcha de nuevos negocios de este tipo en la ciudad.

Llegó luego el Covid y ellos habían vendido ya la empresa turística y arrancado un proyecto de fitness en casa. Se libraron así de la quema de uno de los sectores más castigados por la pandemia y saborearon las mieles de uno de los sectores más bendecidos por la misma.

Así que, cuando a Balague le preguntan por el factor suerte en el emprendimiento, le atribuye una cuota bastante elevada, aunque se resista a ceder todo el mérito al azar: “Hombre, digo yo que la ejecución también hará algo”, sostiene. Y claro, tiene razón.

Si Balague y Roig hubiesen confiado todo a su buena estrella, igual se habrían desprendido de la empresa de apartamentos de golpe, en lugar de hacerlo mediante exits parciales para destinar los recursos al desarrollo y la validación del proyecto nuevo. O se hubiesen gastado el dinero en marketing antes de comprobar la tracción del proyecto y su capacidad de generar prescriptores.

La réplica de Peloton

Donde no había duda era en la calidad de la idea, aunque no fuese original. Balague reconoce sin ambages que la intención siempre ha sido replicar el modelo de Peloton, la compañía estadounidense que se dedica a vender equipos para hacer ejercicio en casa que se conectan con clases en vivo de fitness. Nacida en 2012, Peloton debutaba en el Nasdaq siete años después.

A escalar cotas tan altas se atrevió el matrimonio con la puesta en marcha de Volava, un proyecto que requiere la integración perfecta de tres patas de negocio: el hardware, el software y los contenidos. Había que empezar diseñando los equipamientos deportivos para practicar ejercicio en casa, seguir por la creación de un estudio de grabación para que los entrenadores pudiesen guiar la práctica deportiva de los usuarios en live streaming y el software que conectara en tiempo real ambas partes.

Lo del hardware lo solucionó con un fabricante chino que conoció en una feria de fitness en Alemania. Este fue quien aceptó el encargo de crear el primer prototipo de bicicleta estática diseñado por Balague –ingeniero industrial– en su casa. Mientras tanto, él seguiría desarrollando el software en Barcelona. Con el Producto Mínimo Viable (MVP) ya en la mano, cierra la articulación del proyecto con un pequeño estudio de grabación. Y así, tras dos años de desarrollo, es como arranca la comercialización de Volava en noviembre de 2018.

El modelo de negocio

El concepto que proponen es el connected home fitness. Se trata de una solución de ejercicio en casa B2C pura y dura. Volava vende al consumidor final equipos de fitness para instalar en el domicilio su propio gimnasio boutique y recibir en directo vía streaming las clases de un entrenador profesional en alguna de las disciplinas disponibles. 

Alumno y profesor están conectados gracias a los sensores instalados en los equipos y, ahora también, a través de un pulsómetro que acaban de sacar al mercado. Los dispositivos arrojan datos e información suficiente que desembocan en el entrenador para que pueda personalizar los entrenamientos. Con esos datos, el entrenador puede saber, por ejemplo, si un suscriptor carga más una pierna que otra cuando se desplaza por la cinta, si la zancada es demasiado larga, o si está forzando demasiado el ritmo cardiaco con el ejercicio.

A ello se suman estrategias de gamificación que persiguen dinamizar los grupos y enganchar a los usuarios mediante pequeños desafíos y tablas de clasificación entre compañeros. 

Las clases, a día de hoy más de 60 semanales, se emiten desde los dos estudios de grabación que tiene Volava en Barcelona, con 6 realizadores y 14 entrenadores, más cerca de una factoría Disney que de una webcam. En cuanto a las disciplinas, a la bicicleta original han ido añadiendo otras como running, yoga, boxing, dancing… hasta 10.

Asimismo, Volava nace desde el principio con un modelo de suscripción. Los usuarios pueden adscribirse al paquete premium al precio de 39 euros al mes con la posibilidad, al estilo Netflix, de dar acceso a otros 5 perfiles de usuario. La otra es la suscripción basic, al precio de 12,99 euros y un único perfil de usuario, con acceso a todos los contenidos, pero sin estar conectado y sin necesidad de tener ningún equipo fitness Volava.

En cuanto a los equipos, la firma vende ya dos modelos de bicicleta: Volava Bike (1.495 euros) y Volava Smart Bike (699 euros); equipamiento de boxing (599 euros) y boxing sensors kit (399 euros); la cinta denominada Volava Smart Run (899 euros); y el pulsómetro Smart Pulse (89 euros). Lo que se dice baratillo no es ninguno, pero la compañía contempla planes de financiación vinculados a la suscripción premium.

La otra ventaja es que parece que el gasto se amortiza porque, según Balague, la tasa de retención es del 80% a los 12 meses y eso teniendo en cuenta que el 70% de los clientes no había pisado antes un gimnasio en la vida. Los alumnos pueden seguir las clases en directo, pero también está la opción de consumo a demanda porque, una vez grabadas y emitidas, estas se archivan en la biblioteca. Las emisiones se ofrecen de lunes a domingo conforme al horario preestablecido. 

El crecimiento a raíz de la pandemia

Aunque desde el principio lograron que los usuarios de la solución se convirtiesen también en prescriptores de la misma, la fórmula no era suficiente para hacer crecer el proyecto a la velocidad deseada. Así que, para invertir en marketing y dar a conocer un producto muy nuevo en el mercado nacional, fueron a su primera ronda de financiación de 750.000 euros. A esta le siguieron otras siempre acompañados por la gestora de capital riesgo Inveready

La segunda ronda la consiguieron en plena pandemia, recién declarado el confinamiento. Pudieron así hacer frente a un crecimiento inesperado, por veloz, que les llegó con el interés de los consumidores en el sector del deporte en casa a raíz del Covid. Las ventas de la compañía se multiplicaron por diez en poco tiempo y pasaron de facturar 200.000 euros a cerrar el año con dos millones de euros alcanzando el break even en noviembre de ese año.

El impulso definitivo de Volava junto a Wayra

El anuncio del cierre de la última ronda de financiación llegó en febrero de 2021. Esta vez la cantidad ascendió a 2 millones de euros con la participación, entre otros, de Inveready, JME Ventures y Wayra. El objetivo era consolidar el crecimiento del negocio e impulsar la expansión internacional de Volava.

Como parte de su estrategia de apoyo a la startups en las que invierte, Wayra presentó la startup a Telefónica de España con el objetivo acercar la innovación al grupo y de impulsar su crecimiento a través de los diferentes canales de la operadora.

“El caso de Volava es un claro ejemplo de cómo, desde Wayra, acercamos a Telefónica soluciones innovadoras que están transformando un sector a través de le tecnología y, al mismo tiempo, ayudamos a escalar a el negocio de la startup, dándole la oportunidad de llegar a miles de clientes. Cuando conseguimos alinear esos astros y la magia ocurre, el potencial de crecimiento es  enorme y en el caso de Volava se está haciendo realidad”, explica Marta Antúnez, directora de Wayra Barcelona.

Gracias a este acuerdo, Volava pudo dar el salto del entorno digital al físico ampliando su red de distribución a través de Movistar. Desde el pasado verano, la bicicleta Smart Bike y el pulsómetro Smart Pulse pueden adquirirse en la tienda online de la operadora y en una selección de tiendas ubicadas en quince de las principales ciudades españolas. Como parte del acuerdo, los clientes de Movistar pueden también adquirir los equipos financiados al 0% TAE incluyendo dos meses de suscripción gratuita.

“La alianza con Wayra es estratégica para nosotros ya que nos ayudará, por una parte, a darnos a conocer a los clientes de Movistar, que, muy probablemente, pueden ser potenciales usuarios de nuestros productos y, por otro lado, ayudarnos a escalar en nuestra expansión tanto a nivel comercial como tecnológico”, declaraba Balague en el momento de la operación.

Agradece además el CEO todo lo aprendido de Wayra en lo que atañe a la escalabilidad de un negocio de suscripción, como es el de Volava. “Al fin y al cabo, Telefónica no deja de ser el mayor negocio de suscripción en España gracias a la telefonía móvil. Tienen mucha experiencia en el mercado y saben muy bien cómo llegar a un público masivo porque tienen un conocimiento profundo del cliente. Todo esto es algo que a nosotros nos ha venido muy bien”, sostiene.

Con estas mimbres, Volava confía en cerrar el año en curso con una facturación de entre 3 y 4 millones de euros y acometer la internacionalización que tiene previsto iniciar, de manera inmediata, por Alemania.

Por su parte, la División de Nuevos Negocios de Telefónica abre de la mano de Volava sus puertas a un modelo de negocio en alza como ponen de manifiesto el éxito de soluciones como la de Peloton o Apple Fitness con Apple Watch.

El impacto de Wayra en el ecosistema emprendedor

Wayra, el hub de innovación abierta global de Telefónica, celebra este año su décimo aniversario. A lo largo de este tiempo ha demostrado ser una iniciativa crucial para la creación y desarrollo del ecosistema emprendedor tanto nacional como en el resto de entornos en los que opera. 

Durante estos diez años, Wayra ha invertido de manera ininterrumpida en más de una startup por semana, lo que se traduce en un total de 800 startups invertidas en Europa y Latinoamérica. En su conjunto, las compañías invertidas han generado más de 10.000 puestos de trabajo altamente cualificados con expertos en datos, ciberseguridad, inteligencia artificial, desarrolladores o maquetadores, entre muchos otros perfiles profesionales. 

Asimismo, más de 250 startups del área de innovación abierta han trabajado con Telefónica mejorando sus procesos y llevando lo último en innovación a la red de clientes del grupo, un impacto que supera los 285 millones de euros de ingresos para las compañías.

Todo este trabajo con startups invertidas y no invertidas ha servido para impulsar un cambio cultural en Telefónica, aprender de sus procesos ágiles e incorporar innovación a la compañía y a nuestros clientes.

En este tiempo, además de ayudar a los emprendedores a escalar, también han contribuido a que grandes empresas como Renfe, GCHQ (agencia de inteligencia de UK), Mercadolibre, GE, ASOS, BNDES o BID, entre otros, apuesten por el trabajo conjunto con startups de la mano de Wayra.

Tras diez años de inversión ininterrumpida en 800 startups, Wayra mira al futuro con el foco puesto en capturar y potenciar las oportunidades de negocio entre las startups y Telefónica que surgen con la llegada del 5G, el Internet de las Cosas, la Inteligencia Artificial, el análisis avanzado de datos, la robótica y la computación en la nube, entre otras tecnologías.