El cáncer que no ve el ojo humano y sí detectan los algoritmos de Quibim

Había imágenes médicas, como las que se obtienen a través de los rayos X o una resonancia magnética, pero no existían herramientas que permitiesen analizarlas de forma automática y capaces de superar las limitaciones del ojo humano. Esto es lo que han conseguido en Quibim.

Quibim

Partiendo del estudio de un tejido, una biopsia convencional ayuda a diagnosticar la presencia de un cáncer, el tipo o su grado de desarrollo. Las biopsias virtuales que desarrollan en Quibim, no necesitan material para el análisis porque se basan en la imagen que se obtiene a través de las distintas técnicas médicas -Rayos X, TAC, ecografías, resonancias magnéticas…-sobre las que aplican una capa de Inteligencia Artificial y crean modelos predictivos que anticipan y afinan el diagnóstico y el tratamiento de los pacientes.

Se enmarcan, pues, en la medicina de precisión y, dentro de esta, en la especialidad que se conoce como radiómica, esto es, una tecnología que, mediante el uso de la Inteligencia Artificial, convierte un gran número de imágenes médicas en datos cuantificables. De esta forma, donde el ojo humano del especialista médico alcanza a ver en esa imagen la presencia de una mancha con determinado tamaño y ciertas variaciones en su crecimiento, las biopsias virtuales de Quibim dan un paso más allá y convierten los pixeles de esa imagen en miles y miles de datos útiles en los que basan sus algoritmos de Inteligencia Artificial. Estos son los que facilitan información pronóstica capaz de anticipar el desarrollo de un cáncer, el tipo y subtipo del mismo, su agresividad, como evolucionará…y, en consecuencia, el tratamiento que más conviene a cada paciente.

“En Quibim desarrollamos herramientas pioneras capaces de extraer la información oculta de las imágenes médicas convencionales, aquello que el ojo humano no es capaz de apreciar. Partiendo de la fractalidad de las imágenes, desarrollamos algoritmos que anticipan con precisión la aparición de un cáncer de próstata, pulmón, mama…que se transforman en predicciones accionables, es decir, útiles para el diagnóstico y los tratamientos. Contribuimos así a alargar la vida de los pacientes y mejorar su calidad de vida. Queremos ser los protagonistas de la catalización de la imagen médica en la medicina de precisión”, dice Ángel Alberich-Bayarri, CEO y cofundador de Quibim, que formó parte de nuestra segunda ‘Lista Emprendedores’, con las startups más innovadoras de 2017.

La suma de la ingeniería y la medicina

Aunque no nos demos cuenta, por los hospitales circulan ya casi la misma cantidad de ingenieros que de cirujanos o especialistas. En una de estas coincidieron en el Hospital Quirón de Valencia el ingeniero de Telecomunicaciones, máster en Ingeniería Biomédica y doctor por la Universidad Politécnica de Valencia Ángel Alberich-Bayarri y el profesor Luis Marti-Bonmati, especialista en imagen médica. 

Tras algún tiempo de análisis y experimentación, ambos deciden en 2015 abandonar sus respectivos puestos de trabajo para dedicarse a tiempo completo a la creación de su empresa de desarrollo de biomarcadores de imagen, Quibim, la cual le sirvió a  Alberich-Bayarri para sumar a su CV el hecho de ser elegido por el MITcomo uno de los españoles menores de 35 años más innovadores.

Hoy ya no encajaría en este reconocimiento, que tiene los 38 años cumplidos, pero tampoco la Quibim de entonces tiene mucho que ver con la de ahora. “Empezamos tres y ahora somos ya más de 80 personas en el equipo, la mayoría con perfiles muy especializados. Tenemos oficinas en España (Valencia, Madrid y Barcelona), Reino Unido (Cambridge) y Estados Unidos (Nueva York), así que el equipo, además de deslocalizado, es multicultural integrado por personas de más de diez nacionalidades”.

Pese a que el crecimiento de Quibim ha sido sostenido desde el principio, reconoce el CEO que lo más complicado de alcanzar ha sido la escalabilidad, dado que sobredimensionar el equipo no siempre va parejo a la rentabilidad de la empresa. En su caso, este es un riesgo inherente que acompaña a una compañía que destina gran parte de las ganancias al I+D cuyos resultados son siempre inciertos.

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La ‘just culture’ en la filosofía de Quibim

Para preservar la cultura de la empresa, basada en conceptos como el Just Culture que rige en las compañías aeronáutica, celebran una sesión mensual en la que todo el equipo puede preguntar lo que quiera a los responsables de la compañía. La pregunta más incómoda que dice Alberich-Bayarri haber recibido hacía referencia a la posibilidad de vender la empresa.

A lo largo de estos años Quibim se ha posicionado como empresa referente en el campo de la imagen médica. Gestiona millones de imágenes en la nube y ha creado más de 20 algoritmos asociados a enfermedades como distintos tipos de cáncer, el Alzheimer, la artrosis o las enfermedades hepáticas, entre otros. Sus productos se utilizan ya en numerosos hospitales y trabajan con empresas farmacéuticas de la talla de  Janssen.

La primera financiación les llegó de la mano de Juan Roig tras pasar por su programa de aceleración por Lanzadera. Desde entonces y hasta la fecha han conseguido levantar una inversión de alrededor de 20 millones de euros lo que la convierte en una de las startups españolas que más financiación han atraído dentro del sector Salud.

En cuanto al modelo de negocio B2B, se divide entre una plataforma SaaS con pago por uso un segundo dirigido a hospitales y farmacéuticas: