Historias humanas de la crisis: El robot que habla con las ancianas

Sus creadores no quieren entrar en la lucha de géneros, así que lo definen como un alien, aunque en realidad el robot tiene más aspecto de humanoide y con formas tirando a femeninas, de hecho se llama Alexia, un robot que te sirve la caña en la popular Plaza del Castillo, en Pamplona.

El desarrollo corresponde a Cocuus , una empresa navarra especializada en soluciones tecnológicas orientadas al sector de la hostelería. El objetivo final de Cocuus es ayudar a los profesionales del sector a conseguir creaciones culinarias eficientes y muy innovadoras haciendo uso de tecnologías como el láser, mecatrónica, impresión 3D o robótica asistencial. 

Y es precisamente en ésta última donde están testando estos días su robot Alexia, un desarrollo en el que llevan empleado ya año y medio y cuya finalidad es asistir en eventos multitudinarios, como puede ser un servicio de catering. Pero como la irrupción del Covid-19 ha paralizado la celebración de los eventos, los impulsores del proyecto han encontrado en la desescalada una oportunidad de probarlo. Aprovechando la apertura progresiva de los bares y que sus terrazas están al 50% del aforo, la semana pasada decidieron prestar a Alexia a un amigo y propietario del Bar Baviera, en plena Plaza del Castillo de Pamplona. 

Con 1,60 cm de altura y 80 kilos de peso, Alexia permanece obediente a la puerta del establecimiento en espera de recibir las comandas, hasta un máximo de tres a la vez. Una vez recibidas, recorre el itinerario establecido portando en una bandeja las bebidas que retiran los mismos clientes y, una vez hecho, presionan a un botón para que se marche. El robot lleva también integrado el asistente virtual de Amazon: Alexa, de aquí la similitud del nombre del robot, un matiz, el de la ‘i’, que el asistente no discrimina como sí sucedería, por ejemplo, si le hubiesen llamado Bernarda. Gracias a la integración de las capacidades de voz, el robot es capaz de responder a preguntas del tipo el tiempo que hará mañana y otras skills sencillas incorporadas. Ya en tono de solfa, Alexia lleva el rostro cubierto con una pantalla protectora para evitar la propagación del coronavirus.

“En realidad se trata de una broma para desdramatizar un poco los tiempos que vivimos. El objetivo no es otro que hacer un guiño simpático a la sociedad, que la gente venga al bar, reciba una experiencia distintas, se haga una foto con el robot y la suba a las redes, que es de lo que se trata”, explica Patxi Larumbe, uno de los socios fundadores de Cocuus y director comercial.

Concebido para atender en eventos de interior, el robot en la calle no hace gala de todo el potencial de sus funcionalidades dado que la superficie rugosa del suelo ralentiza el desplazamiento y, a veces, vierte parte del contenido en el trayecto, por lo que han tenido que añadirle unos amortiguadores. En cuanto al tiempo de atención al público, es el mismo que emplearía un camarero. No obstante, insiste Larumbe en señalar que la intención de la iniciativa es probar el robot, no reemplazar a nadie en su puesto de trabajo. «De hecho, ha venido tanta gente a curiosear y a hacerse la foto que al final el propietario del bar, dada la notoriedad alcanzada y la afluencia de clientes, ha tenido que contratar a un camarero más».

Ya a título anecdótico, decir que el robot ha servido ya de pañuelo de lágrimas a algún que otro cliente pasado de cañas o alguna anciana que habla con Alexia como lo haría con otra persona.

En cualquier caso, precisar que Cocuus es una empresa eminentemente tecnológica con vocación industrial, encuadrada en el sector de la mecatrónica. De ella se hablará en otro artículo.

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