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Plan de negocio para montar un restaurante

Dedicarte a la restauración puede resultar una inversión rentable siempre que elijas el lugar adecuado, tengas unos conocimientos gastronómicos razonables y, sobre todo, ofrezcas un trato exquisito al cliente. Eso sí, prepárate para dirigir un negocio muy sacrificado.

09/04/2018
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Si quieres montar un restaurante, lo primero que debes hacer es, como en cualquier otro caso, valorar el potencial éxito del negocio. No te lances al vacío sin llevar a cabo este paso previo, la mayoría de las empresas suelen fracasar precisamente por no validar la viabilidad de la idea. Para ello, hay que tener en cuenta las características del sector de la hostelería y, sobre todo, la inversión necesaria para financiar el negocio.

¿Comprar o alquilar el local?

Hacer un plan de negocio, como mínimo a un año, te ayudará a establecer las partidas que necesitas para empezar y alcanzar el punto de equilibrio. La compra o alquiler del local será el gasto inicial que mayor inversión requerirá. Un conocido asesor fiscal recuerda que “en caso de adquirir el local, la inversión se elevará de forma considerable, según la zona y el tamaño del mismo”. Según esta fuente, en caso de disponer de recursos suficientes, es preferible adquirir el local que pagar una renta.

Por el contrario, otro asesor jurídico, aconseja “alquilar para no quedarse sin tesorería que permita afrontar otros gastos”. En definitiva, la decisión dependerá de tus posibilidades y de los riesgos que estés dispuesto a asumir. Si te decides por el alquiler, valora las reformas que tendrás que realizar (pide varios presupuestos) y ten en cuenta si te permite desarrollar la idea que tenías en mente.

Material necesario

Otro gasto importante a afrontar es el de la compra de maquinaria. Necesitarás artículos de tipo industrial, como cámaras frigoríficas, cocina, congelador, horno, enseres de cocina, cafetera, registradora, etc.

Además de los referidos, en el plan de negocio deberás tener en cuenta otros gastos, como los de constitución de la empresa y gestoría, adquisición de mobiliario, compra de género y stock, gastos de personal y seguridad social, los impuestos y el fondo de maniobra que debes mantener hasta que empieces a obtener ingresos. Por tanto, a la inversión inicial deberás añadir al menos un 20% de estos gastos para cubrir imprevistos. [Puedes descargar aquí un plan de negocio completo ]

Pero no te desanimes por la cantidad de pagos que tendrás al empezar. Unos 35.000 euros más el coste del alquiler del local pueden ser suficientes para crear un restaurante coqueto de unas veinte plazas.

A tener en cuenta

Una vez determinados los gastos, tendrás que estimar los beneficios que obtendrás para calcular si el negocio será o no rentable. Un restaurante es rentable si obtiene al menos un ingreso que doble el gasto invertido en los productos necesarios para cocinar. Para calcular las provisiones necesarias, hay que determinar el número de mesas del local, los turnos de comida, si sólo vas a ofertar servicio de restaurante o también de cafetería, el número de horas que tendrás abierto el negocio, etc.

Las provisiones. En hostelería el suministro diario de productos es fundamental, por lo que deberás ir viendo lo que cada día se consume para reponerlo. No obstante, algunos productos se pueden mantener en stock por no ser perecederos. Algunos expertos recomiendan adquirir el mayor stock posible en aquellos productos que más aguantan, como bebidas alcohólicas, al objeto de conseguir precios más económicos.

El local, las mesas y los turnos. Profesionales del sector aconsejan unas dimensiones para el local de entre 50 y 60 m2, aunque existen locales más pequeños que han obtenido licencia y han surgido nuevos modelos de negocio que posibilitan reducir el espacio  [Cómo montar un restaurante de 50 metros cuadrados…o menos ]. Pero, en el concepto tradicional, para rentabilizar la inversión inicial, se necesitan al menos cinco mesas (para cuatro personas cada una), y doblarlas en la comida y en la cena.

Características del negocio. Abrir un restaurante que sólo ofrezca comidas o un negocio mixto cafetería-restaurante dependerá del público al que te dirijas, del local y de la zona donde esté ubicado. Los expertos aconsejan aprovechar al máximo las posibilidades del negocio y diversificar los servicios ampliando el horario para la explotación del negocio. Será así más fácil cubrir los gastos fijos. Por el contrario, si pretendes crear un restaurante de alta categoría, no conviene que des también meriendas o tapas. No hay reglas de oro para triunfar en este negocio, todo depende de lo que quieras ofrecer y a quién se lo ofrezcas.

El menú. Profesionales del sector explican que puedes poner un precio que eleve el margen del menú una vez restados los gastos de elaboración, pero sin perder de vista a la competencia para no renunciar a potenciales clientes. Sería un error cobrar el menú a once euros si en la zona raramente supera los siete.  La mejor arma, sobre todo al principio, es una buena relación calidad-precio. Así, irás adquiriendo fama entre los clientes.

Conocimientos avanzados

La contabilidad. Si no tienes conocimientos de contabilidad, lo mejor es que la confíes a un experto, gestoría o administrativo autónomo; los gastos no serán demasiado elevados. Esto es especialmente aconsejable si el restaurante se constituye como sociedad ya que su contabilidad es más compleja.

Si lo dirige un autónomo, dependerá de si se acoge al régimen fiscal de estimación directa o al de módulos, ya que en el primer caso, resulta más complejo y requiere llevar la cuenta de gastos e ingresos al día para que no se acumule el trabajo antes de cada declaración trimestral. La contabilidad por módulos es más sencilla dado que es suficiente con contabilizar todas las facturas al finalizar el año. En cualquier caso, si te ves capacitado, puedes llevar la contabilidad tu mismo a través de una una hoja de cálculo y un programa de facturación. Existen también soluciones informáticas que facilitan mucho este trabajo.

Un sistema de IVA especial. Cuando nos damos de alta en una actividad de hostelería, Hacienda nos incluye directamente en el epígrafe correspondiente a este sector, quedando incluidos en el régimen simplificado del IVA. Pero podemos renunciar al mismo y acogernos al régimen general, si bien este exige cumplir bastantes obligaciones formales. En cuanto al régimen simplificado, éste requiere: 
Llevar un libro de registro de las facturas recibidas por las adquisiciones o importaciones de bienes. Conviene también conservar los justificantes de pago de los índices o módulos aplicados. Conservar, asimismo, por orden de fechas las facturas y los documentos correspondientes a la liquidación del impuesto por adquisiciones intracomunitarias, inversión del sujeto pasivo e importaciones.

 
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