González Byass: cinco generaciones de una marca mítica

Siglo XIX: Manuel María González, un joven emprendedor jerezano, exporta sus primeras diez botas de vino a Londres. 180 años más tarde, González Byass, dirigida por la quinta generación de las dos familias que le dan nombre, es una empresa global con 14 bodegas en tierras españolas, chilenas y mexicanas, tres destilerías y 900 empleados.

Gonzalez Byass, bodega, Jerez, Cádiz

Te sonarán por ser los creadores del icónico no Tío Pepe, líderes del vino y brandy de Jerez, con joyas enológicas como Noé o Apóstoles, por no hablar del Gran Reserva Lepanto, su licor más selecto. La singularidad de esta empresa dedicada al vino y a los espirituosos ha llevado a la marca a cosechar numerosos premios en todo el mundo. 

Así comenzó la leyenda

Manuel María González, el fundador de la que sería más adelante González Byass, comienza su andadura en el mundo del vino como comerciante, asociado a Juan Bautista Dusbosc y Francisco Gutiérrez de Agüera. La primera exportación, compuesta por diez botas, llega a Londres en 1835 (al año siguiente fueron 62, y 406 en 1839). Pero el éxito de su empresa crece tan rápido que pronto decide involucrarse en la producción, un negocio por entonces desconocido para él. 

Afortunadamente, cuenta con el apoyo de su tío materno, José Ángel y Vargas (o como él le llama: “tío Pepe”). Es él quien le enseña todos los secretos del arte vinícola jerezano. Como bien imagináis, fue en su honor el nombre de su solera fundacional: Tío Pepe. Así se inicia la leyenda del fino más famoso del mundo. 

A la fama de esta bebida que traspasaría fronteras contribuyó el envío de las primeras botas de Tío Pepe al Reino Unido a sugerencia de Robert Blake Byass, el agente de la compañía en Inglaterra. Ese vino “excepcionalmente pálido” -como sugiere Manuel María al promocionarlo- tuvo una exitosa acogida, lo que les motiva para impulsar su exportación a otros destinos. 

La constancia, clave del éxito

En este periodo y en pleno auge del negocio, construyen La Constancia, bodega cuyo nombre es toda una premonición del rasgo más destacado -y clave de éxito- que define al fundador y a los sucesores de la marca. 

A esta primera bodega, en Jerez, se van sumando otras dentro y fuera del territorio nacional. Especialmente durante los últimos 50 años, han ido incorporando bodegas que representan fielmente la diversidad enológica de España: desde el vino Albariño (Pazos de Lusco) al Somontano (Viñas del Vero) o el cava (Vilarnau), pasando por el Rueda (Beronia Verdejo) y como no, el Rioja (Bodegas Beronia) y Ribera del Duero (Dominio Fournier). En su bodega gaditana Finca Moncloa recuperan una variedad de uva casi extinta (la tintilla de Rota). 

En 2016 saltan al nuevo mundo con la incorporación de la chilena Viñedos Veramonte y en 2017, adquieren la Casa Pedro Domecq (brandies y vinos), en México. 

Siglo XX: la diversificación

Brandy, cognac, cava… González Byass va más allá del vino. Desde que en 1844 creara su primer brandy, ha ido incrementando el número de bodegas -hasta seis- para la producción de este “vino quemado” y lanzado su marca más selecta de este espirituoso: el brandy Lepanto, creado en 1951. 

Más adelante, amplía su apuesta por el cognac comprando una destilería en Francia. Después, por el anís, con la adquisición, en 1969, de la Alcoholera de Chinchón, la más antigua de España. 

En pleno siglo XXI, la marca sigue aumentando la familia de spirits con la creación de gamas premium de ginebras (The London No 1 y MOM), o Nomad, un whisky nacido y envejecido en Escocia, pero a nado en Jerez. 

Pero, ¿a que te gustaría saber cómo su famoso vino vestido con chaquetilla andaluza y guitarra se convirtió en un gran icono que ha traspasado fronteras? 

En 1935, cuando se cumplía el primer centenario de la fundación de González Byass, el jefe de propaganda de la compañía, Luis Pérez Solero, ideó y diseñó una serie de bocetos con las botellas de la bodega vistiendo diferentes tipos de ropa. 

El que más destacó fue el de Tío Pepe, representado con sombrero de ala ancha y chaquetilla de color rojo. Así es como nació uno de los iconos más reconocibles de la historia de la publicidad española. 

Con los años, esta imagen, que preside el famoso cartel luminoso de la madrileña Puerta del Sol, se extendió por todo el mundo y convirtió a la marca en una de las más reconocidas de España, ayudando a la expansión del vino de Jerez por más de 115 países. 

Cuidar la tierra y a su gente

El interés por la conservación de la naturaleza y empresa siempre estuvieron ligados en González Byass. Desde sus inicios, algunos de los miembros de la familia estuvieron implicados en la defensa de espacios naturales que terminaron siendo declarados Parques Nacionales. Y en 1955, fundaron el CIDIMA, el primer centro privado de investigación enológica en España, también foco de ideas para la protección al medio ambiente. 

En 2014 lanzan “5+5 Cuidando el Planeta”. El nombre del plan hace referencia a las cinco generaciones que han conducido la empresa hasta el momento, así como las próximas cinco que continuarán con esta misión que implica cuidar la tierra y medio ambiente; trasladar esta filosofía de respeto a sus trabajadores y proveedores, así como de la mejora constante de procesos, empleados y entorno. Un compromiso, que la empresa reafirma en 2020 con la adhesión al Pacto Mundial de las Naciones Unidas y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

El hotel del jerez

Cada año, más de 300.000 visitantes recorren sus bodegas de Jerez -las más visitadas de Europa-, así como sus otras bodegas: Beronia Rioja, Viñas del Vero, Cavas Vilarnau… 

Esta familia del vino también apuesta por el enoturismo con ofertas como un evento anual que aúna música y gastronomía (Tío Pepe Festival) o su más reciente creación, el Hotel Bodega Tío Pepe, primer establecimiento dedicado al jerez, ubicado en un conjunto monumental de la ciudad andaluza que da nombre al mítico vino.