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Cómo hacer un buen plan de negocio

En colaboración con la Universidad Camilo José Cela, que ha lanzado el Grado en Emprendimiento y Gestión de Empresas, iniciamos ‘Aprendes o emprendes’, una serie de contenidos centrados en definir cuáles son las habilidades, recursos y estrategias que deben tener los futuros emprendedores.

Entre una idea y su materialización en una empresa, el puente más directo es un buen plan de negocio. Aunque hay proyectos que nacen y se desarrollan con menos planificación, no es bueno estar a expensas de la suerte y por eso merece la pena dedicar un tiempo a elaborar este trabajo.

Un plan de negocio o de empresa es la única forma y la mejor herramienta para saber si tu negocio es realmente viable o no. Se trata de un estudio previo que estructura todos los pasos que requiere tu idea para convertirla en empresa y saber si, además de buena, resultará rentable.

Es más, su elaboración te ayudará a mejorar tu idea, pues verás sus puntos débiles o aspectos que no habías contemplado y también te servirá como gancho para captar inversores –es imprescindible si pretendes conseguir financiación ajena–.

Otra ventaja a posteriori es que, una vez pongas en marcha tu empresa, te permitirá observar si se van cumpliendo tus previsiones y si no es así, será más fácil saber en qué fallas y cómo reconducir tu estrategia.

Y si bien es cierto que esto puede resultar un trabajo arduo y demorar tus inicios, merece la pena dedicar este tiempo, pues evitará errores y sorpresas posteriores.

Claro y atractivo

Un buen plan de negocio debe describir la idea, analizar el entorno en el que va a operar, explicar el proceso previsto para lanzarla al mercado y analizar los costes y beneficios esperados.

Cuida el diseño exterior e interior, y usa un estilo claro, conciso y muy fácil de entender. Puedes acompañarlo de imágenes o vídeos para marcar la diferencia. Lo normal es que tenga una extensión de entre 50 y 75 páginas en formato Word o Powerpoint.

Un buen consejo es contar con el asesoramiento de un experto en temas de creación de empresas. Numerosas instituciones públicas y privadas ofrecen ayuda gratuita para ello. Aprovecha sus servicios.

En conclusión: no te agobies y sigue la estructura, desarrollando paso a paso cada uno de los apartados que constituyen un buen plan:

– Descripción del proyecto. Aquí se incluye, de forma concreta, el nombre de la empresa, su objetivo y las características de los servicios ofertados.

– Plan financiero. Este es uno de los puntos fundamentales junto al resumen ejecutivo, porque marca la diferencia entre una empresa viable o no. Incluye el presupuesto de tesorería y un análisis de la viabilidad económica y financiera mediante ratios y es importante que lo acompañes con las tablas correspondientes.

Debe aparecer la inversión inicial que requiere el proyecto (inmuebles, equipamientos, patentes, aplicaciones informáticas, gastos de establecimiento…), así como el activo circulante (deudas, existencias…), la forma de financiación (capital propio, préstamos, subvenciones…) y la cuenta de resultados para tres o cinco años (diferencia entre ingresos y gastos).

– Plan de marketing. De poco sirven las buenas ideas si no sabes venderlas. Antes de lanzar tu producto, resulta útil realizar un estudio de mercado para detectar quién es tu público potencial (franja de edad, sexo, zona geográfica…), quién es competencia y así remarcar lo que te diferencia.

En este punto, deberás establecer un precio de mercado para tu producto que sea competitivo pero te deje beneficio. También calcular la previsión de ventas del primer año y de tres a cinco años. Explica cómo vas a promocionarte (ferias, esponsorización, acciones de marketing directo…) y también especifica los gastos que supondrá este apartado.

– Plan de recursos humanos. Aquí se tiene en cuenta al personal que necesitarás para desarrollar el proyecto (sin contar a los promotores, que se mencionan en la descripción y el resumen ejecutivo).

Establece un organigrama con el número de personas y descripción de puestos que entrarán en el equipo, explica las tareas y funciones que tendrán y los perfiles buscados, además de cómo se realizará el proceso de selección y las condiciones laborales.

– Plan de producción. En este apartado se explica el desarrollo logístico del negocio. Es decir, describe el proceso de producción, distribución, compras (materia prima, proveedores…), infraestructuras, tecnología, material e instalaciones que necesitará tu proyecto. ¡Pero ojo! Aporta los datos necesarios; no desveles demasiado de tu forma de llevarlo a cabo, porque ahí estará gran parte de tu diferencia con tus competidores.

– Plan de contingencias. Conviene incluir este apartado en el que se tienen en cuenta las medidas que se tomarían en el caso de producirse escenarios desfavorables.

– Plan jurídico. Indica la forma jurídica elegida, las obligaciones fiscales y los trámites necesarios para la constitución y puesta en marcha de tu negocio.

– Resumen ejecutivo. Este es uno de los puntos más importantes, si no el que más. Es tu tarjeta de presentación, lo que refleja lo esencial del proyecto.

Resúmelo en un folio; dos a lo sumo. En él, debes exponer tu visión y razón de ser del proyecto y tu propuesta de valor, así como las características del mercado al que te diriges, el equipo promotor –socio o socios iniciales–, qué inversión necesitas y en qué periodo de tiempo esperas que se recuperare.

Es clave que lo personalices, según a quién vaya dirigido. No es lo mismo si lo presentas a un banco (se fijará en las garantías que ofreces), a una institución pública (más atentos al aporte social que puedes ofrecer), a un business angel (se basan en la credibilidad y valor de las personas) o a capital de riesgo (tendrás que mostrar tu potencial).

Emprendimiento, creatividad y espíritu empresarial

El Grado en Emprendimiento y Gestión de Empresas de la UCJC nace para fomentar el emprendimiento, la creatividad y el espíritu empresarial, que permiten incentivar y acelerar el desarrollo de una economía cada vez más competitiva e innovadora.

En el Grado, los estudiantes no son alumnos sino emprendedores y lo práctico prevalece sobre lo teórico. No formarás parte de una clase sino de un equipo y una empresa. No hay lecciones sino aprendizaje y desarrollo de habilidades y competencias. No solo hay profesores, también mentores. Aquí no encontrarás prácticas sino negocios y clientes reales. Aprenderás en aulas y en espacios de innovación. Y en este Grado te puedes equivocar porque se aprende de los errores.

A lo largo de los cuatro años que dura el Grado, desarrollarás, incubarás y acelerarás tu startup, presentando el proyecto, como Trabajo Fin de Grado, ante un tribunal mixto de docentes, inversores y emprendedores de éxito.

Emprender significa desarrollar al máximo tus habilidades profesionales y personales. Porque aprender a emprender, no significa sólo saber crear tu propia empresa, sino saber lanzar y gestionar una nueva compañía o impulsar un proyecto nuevo dentro de una gran corporación.

Emprender es una actitud, una forma de hacer las cosas y de enfrentarse a los retos de hoy en día.