Caso Messi: ¿Es rentable para el FC Barcelona a pesar de su hipersalario?

El caso Messi ha intensificado el debate en la sociedad: ¿Queman el dinero los clubes de fútbol, en un contexto de pandemia, donde su merma de ingresos es notoria? Benito Pérez González, coordinador del Máster en Dirección y Gestión de Entidades Deportivas de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), analiza el tema en el siguiente artículo.

Durante estas últimas semanas se ha hablado mucho del salario de Messi, cuyos emolumentos fueron filtrados y publicados en gran exclusiva por el diario El Mundo.

La controversia sobre el salario de los deportistas no es nueva. De manera recurrente se aborda desde puntos de vista deportivos, económicos e incluso éticos.

En términos estrictamente económicos nos encontramos ante el reto de determinar la función de producción del trabajador, en este caso deportista, y comparar los costes y los ingresos totales que pueden ser imputados al mismo.

La remuneración es un tema crítico a la hora de gestionar y retener el talento en cualquier organización. El trabajador será rentable siempre que los ingresos que genere sean superiores a sus costes. El asunto a resolver es que el trabajador y el empleador intentarán maximizar sus ingresos, en claro conflicto de intereses. Por otra parte, existe la dificultad de medir cuál es la participación de cada deportista en el retorno de la inversión de su club, conocer la utilidad marginal de cada nuevo euro de inversión, por lo que los agentes deberán negociar teniendo en cuenta dicha incógnita, y previsiblemente existirá diferencia de criterio en la valoración del mismo.

Entrando a analizar el caso de Messi, contamos con los datos de ingresos de su Club en los últimos años. Los encontramos tanto en las Cuentas anuales, como en los informes que hace la consultora Deloitte al final de cada temporada, con un interesante desglose de los ingresos de los 20 clubes de fútbol de mayor facturación.

Por la parte de los costes, tenemos acceso al salario de los tres últimos años del jugador, aparecido en el ya mencionado reportaje de El Mundo. Con esas cifras publicadas sabemos que Messi es el deportista mejor pagado del mundo. La negociación de ese contrato se realizó en plena expansión comercial del Club; los ingresos de la temporada 2018/19 crecieron nada menos que un 22%, 150,4 millones de euros, una cifra que se asemeja al salario que percibió el jugador ese mismo año, 154 millones de euros. Por desgracia para el Barcelona, la pandemia ha golpeado fortísimamente a la entidad. Las cuentas de ingresos de los 20 clubes de mayor facturación han caído un 11,8% en la temporada 2019/20; los azulgranas han perdido algo más un 15%, lo que supone 125,7 millones de euros, que es casi una anualidad de su gran estrella.

Con estos dos datos en el tablero, podemos saber que el sueldo de Messi representa un 22 %, 18 % y 21% del total de los ingresos de cada uno de los tres últimos ejercicios. Saber si eso es mucho o poco requiere nuevos análisis, pero puede ser un punto de partida. Por ejemplo, necesitaríamos conocer las cláusulas de los contratos de patrocinio del Club. ¿Incluyen condiciones sobre la presencia de Messi? Barruntar que es así no es descabellado y las noticias publicadas, en diferentes medios, sobre la renovación a la baja de los convenios de Rakuten o Beko, parece que descuentan el efecto del fatídico burofax del pasado mes de agosto. Por suerte para los culés, el contrato con su patrocinador técnico, Nike, no vence a corto plazo, y sus 105 millones anuales son uno de los mejores del mercado futbolístico mundial.

Por otra parte, el Barcelona es el equipo con más seguidores en Youtube, 10 millones, y el segundo equipo del mundo en seguidores totales en redes sociales, con 248 millones -el primero es el Real Madrid con 252-. Mantener esos seguidores y conseguir monetizarlos adecuadamente es fundamental para el futuro del Club.

Mi opinión es que las cifras del contrato de Messi, siendo altas, se sostenían razonablemente en la balanza de los ingresos generados, en el entorno económico previo a la crisis. La importancia económica, deportiva y emocional de la figura de Leo Messi parecía sostener una parte muy importante del andamiaje culé, en un proceso madurado a lo largo de más de una década de éxito incuestionable.

La pandemia ha desbaratado todo y el salario de Messi no es asumible a día de hoy por ningún club del mundo. Difícil papeleta para los nuevos gestores del Club y para el propio jugador, que tendrá que resolverse en los próximos meses.

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