El papel del cripto en esta guerra y algunas de sus debilidades

Ni el bitcoin se había convertido todavía en el valor refugio en sustitución del oro ni era ajeno a los movimientos geoestratégicos y económicos. Estas son algunas de las debilidades del mundo cripto que están evidenciado el conflicto bélico.

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La Unión Europea pone el foco en las criptodivisas y acaba de anunciar medidas para impedir que Rusia se valga de ellas como escape de las sanciones. En la línea dura, el Gobierno de España ha propuesto incluir a Rusia en la lista de paraísos fiscales.

“Tenemos que asegurarnos de que no se está produciendo ningún tipo de oportunidad para que en este tipo de mercados se esté escapando de las sanciones”, señalaba la ministra Nadia Calviño recordando a la vez que las criptomonedas son activos y, por ello, están afectados de la misma forma por las sanciones. Explicaba además la ministra que se han detectado «alzas en los precios de algunos de los criptoactivos más populares» y por ello, los estados miembros quieren asegurarse de que no está siendo «una vía de escape» tras la expulsión del sistema SWIFT de siete bancos rusos. 

Cierto que durante los últimos días, algunos de los inversores que operan en el mundo cripto han observado la apertura de golpe de nuevas carteras por el valor brutal de 10.000 bitcoins, lo que hace sospechar de determinados movimientos que no se sabe hacia dónde se dirigen, pero también se han puesto de manifiesto otras debilidades del ecosistema cripto.

La doble moral

Mientras que las autoridades estrechan la vigilancia a los movimientos de las criptomonedas que podrían ir destinados a ayudar a Rusia a evadir las fuertes sanciones económicas impuestas por la comunidad internacional, otros justifican las donaciones en forma de criptodivisas destinadas a financiar y fortalecer la defensa ucraniana frente a la ofensiva rusa.

A los pocos días del estallido del conflicto, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, habría recibido más de 4 millones de dólares en criptomonedas a través de Come Back Alive, una ONG ucraniana, 3 millones de los cuales procederían solamente de un “simpatizante anónimo”, según la ONG que mantiene abierta en su web la campaña para la recaudación de donaciones a Ucrania.

Pero esta capacidad de atravesar fronteras de las criptomonedas vale también para sortear bloqueos, como los impuestos a Rusia por la comunidad internacional. Y pocos son, por ahora, los exchanges que han anunciado públicamente la paralización de las transacciones con Rusia. 

Uno de los pocos que han adoptado quedarse al margen del conflicto bélico es Patreon, una de las plataformas que Come Back Alive utilizaba para hacer las recaudaciones. “Patreon no permite ninguna campaña involucrada en la violencia o la compra de equipo militar, independientemente de su causa”, explicaba un portavoz de Patreon a Bloomberg. 

La reacción de los ucranianos no se hizo esperar. Los críticos acusaron a la plataforma de cortar un salvavidas crucial para la autodefensa contra Rusia y cuestionaron por qué había tomado la decisión ahora, dado que la página había estado operativa durante años. Difícil saber la cantidad total de dinero cripto recibido por Ucrania hasta ahora después de que estallará el conflicto, pero que no piensan renunciar a esta vía lo pone de relieve el reciente anuncio del lanzamiento de su propio token nacional.

No, el bitcoin no era el nuevo valor refugio

En contra de los argumentos entusiastas que, antes del conflicto, alzaban al bitcoin al estatus de nuevo valor refugio en sustitución del oro, la realidad demostró que no era así.

La ofensiva de Rusia en Ucrania, lejos de debilitarlo, ha fortalecido el valor del oro. El inicio del ataque, en la madrugada de este jueves 24 de febrero, provocó un retroceso de 9% en el precio de bitcoin, mientras que el oro alcanzó un precio de USD 1.920 la onza, es decir, un repunte de 3,5% en 24 horas.

La publicación especializada criptonoticias, descartaba también la posibilidad de que el bitcoin “vaya a ser el activo protagonista en los actuales conflictos que ocurren en Europa del Este”.

Sin embargo, con el paso de los días, el valor del bitcoin no solo se recuperó de la caída sino que superó su valor. Así, si con el conflicto el bitcoin llegó a caer hasta los 34.000 dólares la unidad, actualmente se sitúa ya en 45.000 dólares. Para justificar este ascenso, los hay desde los que apuntan a la apertura en masa de monederos virtuales por parte de los oligarcas rusos hasta movimientos ‘ballena’ orquestados por grandes tenedores de bitcoin para mantener el precio.

No frenan la inflación

Con el conflicto, las criptomonedas han vuelto a reaccionar como activos de riesgo y han atravesado todos los picos de una montaña rusa. Mientras que algunos temerosos se han apresurado a vender sus criptoactivos , otros se han lanzado a comprar aprovechando el pánico vendedor en espera de tiempos mejores atrincherándose en una perspectiva alcista.

En tiempos de volatilidad e incertidumbre, el bitcoin se correlaciona cada vez más con activos de riesgo, como las acciones, en lugar de con refugios seguros, como los bonos y el oro. No nos libran, por lo tanto, del riesgo de la inflación que es otro de los valores que difunden los defensores del bitcoin.

Los efectos negativos de la crisis energética

Se sabe que uno de los mayores problemas que acarrea el mercado de las criptomonedas es el fuerte consumo energético que necesita su minería. Y es precisamente la energía la materia prima que sale más perjudicada en el conflicto.

Aunque los inversores en criptomonedas aseguran no haber notado un incremento llamativo en el pago de las comisiones, tampoco se puede descartar esta posibilidad si el conflicto se prolonga demasiado. Aún así, sus defensores sostienen que estas nunca llegarán a equipararse con las que pagamos cuando operamos con las entidades financieras habituales.