«Todos mis empleados tienen problemas mentales y fabrican los mejores yogures del mercado»

Con más de 400 empleados, La Fageda es todo un ejemplo de emprendimiento social. Para su fundador, Cristóbal Colón, se trata de una “una entidad sin ánimo de lucro, pero con mucho ánimo de margen”.

"Todos mis empleados tienen problemas mentales y fabrican los mejores yogures del mercado"

«Todos mis empleados tienen problemas mentales y fabrican los mejores yogures del mercado». Son las palabras de Cristóbal Colón, fundador de La Fageda, una gran empresa social nacida con la intención de promover la integración de diferentes colectivos, sobre todo el de las personas con problemas mentales.

Desde sus instalaciones en Olot, más de 400 empleados con problemas de salud mental trabajan en jardinería, elaboran mermeladas… Y lácteos. Cada año, La Fageda vende alrededor de 100 millones de yogures al año solo en Cataluña. En algunos productos, superan las ventas de grandes multinacionales como Danone o Nestlé, algo que han conseguido sin invertir un solo euro en marketing.

A pesar de sus sorprendentes resultados -que se estudian en centros de negocio de todo el mundo-, Colón es un emprendedor atípico. De hecho, reniega de ese título, que relaciona con otra actividad. “Yo no soy empresario ni lo que estamos haciendo es una empresa. Nosotros somos una fundación, yo soy el propietario intelectual del proyecto, pero nada más. Utilizamos la estructura empresarial como el esqueleto que nos permite realizar el proyecto social”, explica.

Cientos de empleados con problemas mentales

Precisamente esta vocación social es la principal seña de identidad de La Fageda, que nació en 1983 después de la experiencia de Colón como médico especialista en el Hospital Psiquiátrico de Salt. El emprendedor social pensó que sería una buena idea tratar a las personas con problemas mentales como empleados de una gran empresa, algo que se ha confirmado con el paso de los años.

Aunque, en un primer momento, no mucha gente apostaba por el proyecto. Tal y como él mismo recuerda, el día que se presentó al alcalde de Olot diciendo “soy Cristóbal Colón y vengo del manicomio” con los pelos revueltos, no causó una impresión muy común entre las personas que acostumbran a proponer un nuevo proyecto a las administraciones.

Sin embargo, y poco a poco, La Fageda comenzaba a tomar forma. En un primer momento, con contratos de jardinería. Más tarde, en 1985, comenzaron con su granja, que en sus etapas iniciales se dedicaba a la leche. En 1992, tras la entrada en vigor de las cuotas lecheras de la PAC, se lanzaron al mercado de los yogures.

30 años después, La Fageda es la primera marca independiente de yogures de Cataluña. Vende 100 millones de unidades al año, todas ellas elaboradas por los más de 400 empleados con problemas de salud mental que trabajan en sus instalaciones, algo que no está reñido con el máximo cuidado por el detalle. “Necesitamos excelentes profesionales porque estamos en el mercado. Pero sobre todo profesionales buenos, gente que entienda de qué va esto. Con ellos somos muy exigentes”, afirma Colón en una de las entrevistas concedidas a Emprendedores.

Una granja sostenible y circular

Además de haberse convertido en todo un referente del emprendimiento social en España, demostrando que contar con empleados en riesgo de exclusión no está reñido con el éxito, La Fageda también es un ejemplo de sostenibilidad y economía circular, dos de las tendencias que marcan un mercado que no siempre se ha preocupado por el medioambiente.

Colón lo explica así: “Tenemos unas vacas que producen leche y que utilizamos para hacer unos productos y todo acaba generando residuos. Históricamente, el agua que se utiliza para limpieza y que en parte contiene leche y genera lodos, la enviábamos a una depuradora. Decidimos probar qué pasaría al mezclar el estiércol de las vacas con estos lodos que no tienen productos tóxicos. Acabamos produciendo compost para los campos.”

Así, el 70% de la alimentación de sus vacas proviene de la propia empresa, a través de las 22 hectáreas de terreno que mantienen en la finca La Coromina, ubicada a apenas tres kilómetros de la granja.

Sin embargo, el fundador de La Fageda admite que todavía hay mucho camino por recorrer en este sentido. “No tenemos una solución realista para sustituir el plástico”, explica. “Toda la cadena tiene que evolucionar. Los fabricantes deben encontrar nuevas propuestas y los productores como nosotros buscar sistemáticamente en qué podemos mejorar. Y, por supuesto, los centros de separación y reciclaje deben hacer los deberes. Hacen falta estudios globales que tengan en cuenta más factores, desde la energía que se utiliza cuando se fabrica a la que usas si reutilizas.”

Un enorme futuro por delante

Con este reto y otros muchos en el horizonte, el futuro de La Fageda parece más que asegurado, siempre buscando contar con cientos de personas en exclusión social entre sus empleados.

Por eso, además de las personas con enfermedades mentales, Colón se pone ahora como meta alcanzar al 18% de jóvenes en riesgo de exclusión “que el sistema educativo deja fuera” y que no es capaz de “darles lo que necesitan: una atención personalizada”. Para ellos está creando una escuela. Otra línea de negocio en la que está trabajando es la puesta en marcha de una empresa de servicios de limpieza. “Pondremos en marcha tantas actividades económicas como creamos posible asumir”, sostiene.