7 claves para acertar con los consumidores de la generación Alpha

La Alpha sustituye a la generación Z e incluye a aquellas personas nacidas a partir del año 2010. Es la primera generación nacida completamente en el siglo XXI, se les relaciona con la novedad, con la tecnología y con otra forma de pensar.

Alpha

Según las previsiones, la generación Alpha la integrarán en 2025 cerca de 2.000 millones de personas, es decir, será la generación más grande en la historia del mundo. Como cualquier otra generación, también la Alpha tiene necesidad de reafirmarse distinguiéndose de las generaciones precedentes. 

Muchos de estos cambios se asocian a la tecnología aunque, obviamente, inciden también los acontecimientos políticos, económicos y sociales. Teniendo en cuenta que los últimos factores son, la mayoría de las veces, impredecibles, los análisis realizados sobre la generación Alpha arrancan del contexto actual y poniendo atención en comportamientos y actitudes que ya se atisban. Conforme a estos, señalan los siguientes indicadores:

1.-100% digitales y los más formados

Al sociólogo australiano Mark McCrindle se le atribuye haber acuñado la expresión de la generación Alpha, conocidos también como la generación tecnológica. Aventajan a todos en su adicción a la tecnología y, según el mencionado sociólogo, hablamos de la generación mejor formada tecnológicamente de la historia y la mejor preparada en todos los sentidos puesto que se alarga el tiempo de educación.

2.- Globales

A diferencia de cualquier otra generación anterior, los Alpha se están criando como una comunidad global. Con acceso a internet desde una edad temprana, se han criado con costumbres, valores y experiencias compartidas. Así que, si algo les interesa, les da igual que sea Made in Spain que Made in Sudáfrica. Tampoco parecen preocuparles demasiado las diferencias relacionadas con los gustos o los estilos de vida, todos les parecen respetables, igual que la procedencia étnica o la orientación sexual de cada cual. En este sentido, las señales apuntan a una mayor tolerancia.

3.-Más tiempo libre

Se supone que la tecnología llega a nuestras vidas para aliviarnos de las largas y tediosas cargas de trabajo. Si las jornadas laborales se reducen, como indican algunas estimaciones, aumentará el tiempo libre y será necesario aumentar la oferta del ocio. 

4.-Varias identidades

A la identidad real en el mundo físico, algunos sumarán otras identidades virtuales para moverse tanto en las redes sociales como en nuevos entornos, tipo el del Metaverso. No hay que pensar que estas son necesariamente falsas, puede que obedezcan al hecho de querer preservar su verdadera identidad o mostrarla únicamente con un selecto grupo. Averiguar qué corresponde a la ficción y qué parte de la identidad que exhiben es real, constituye un gran reto para las marcas y complica la tarea de segmentación.

5.-Otra forma de comunicarse

Según el estudio ‘Entendiendo a la Generación Alfa de Wired Consulting, “a medida que la tecnología se desarrolle, la inteligencia artificial o la voz se convertirán en métodos de comunicación cada vez más comunes entre humanos y máquinas. Así, los teclados y pantallas darán paso a interfaces basadas en gestos y conversaciones entre dispositivos y humanos”.

6.Más visuales

Hablamos de jóvenes que han crecido en su mayoría frente a las pantallas y en la cúspide del Metaverso, de manera que son más visuales que las generaciones anteriores. Según el mismo estudio de Wired Consulting, las redes sociales son un espacio muy importante para que las marcas se comuniquen con estos consumidores y a la inversa. “Y así seguirá siendo, aunque las plataformas y las herramientas evolucionarán. Un desarrollo claro es el cambio hacia el contenido en vídeo”, afirman en la consultora. Según esta, aunque los más pequeños no están aún en la redes sociales, sí que son grandes consumidores de contenidos de YouTube.

7.-Individualistas

Se les atribuye también mayor grado de individualismo y de autonomía a la hora de alcanzar sus conclusiones y adoptar decisiones. La socialización se transfiere a las redes sociales y a los dispositivos móviles. Aquí es donde las marcas van a tener que seguir trabajando fuerte, pero también en la personalización del trato y de la oferta, consecuencia de ese individualismo creciente.