¿Existe el ‘jefe ideal’ para la empresa y los trabajadores?

El ‘jefe ideal’ debe saber pensar en la empresa con una visión global, pero también debe ser honesto y valorar a los empleados

¿Existe el jefe ideal?

La transformación digital de las empresas, acelerada en gran medida por la llegada de la pandemia y la consolidación del teletrabajo, ha cambiado por completo el concepto de ‘jefe ideal’.

En este contexto, la forma de gestionar un equipo y obtener los mejores resultados de la compañía presenta diferentes visiones en función de quién valore el desempeño de los directivos.

Según un estudio de la plataforma de empleo Infojobs, las cualidades del ‘jefe ideal’ son bien distintas si se le pregunta a los inversores o propietarios de la empresa o a los trabajadores. En el segundo caso, “reconocer, felicitar y saber apreciar los logros” es la competencia más importante para el 47% de las personas encuestadas, seguida de la honestidad (41%), la empatía (40,8%) y el trabajo en equipo (37,1%).

Además, los trabajadores españoles identifican como cualidades de su jefe ideal el saber delegar, la capacidad de comunicar, la humildad, la escucha activa, la organización y la capacidad de generar autoridad sin imposiciones. Aunque algunas de estas características coinciden con las habilidades demandadas por las empresas, existen otras que no tienen tanta importancia para los trabajadores.

El ‘jefe ideal’ para las empresas

Para las empresas, el concepto de ‘jefe ideal” es diferente al de los trabajadores, aunque la honestidad es también uno de los aspectos más valorados por las compañías a la hora de ponerle nota a uno de sus directivos. El trabajo en equipo y la capacidad para delegar son los otros dos aspectos que ocupan las primeras posiciones de la lista de habilidades para las compañías.

Sin embargo, existen diferencias considerables entre el ‘jefe ideal’ para los trabajadores y el que buscan las compañías. Por ejemplo, la amplitud de miras es un aspecto valorado por el 41% de las compañías, frente al 11,9% de los empleados. En la misma situación se encuentran la organización –el 37% de las empresas lo valoran, frente al 23,9% de los trabajadores–, el compromiso –36% frente al 15,6%–, la experiencia o la capacidad de trabajar bajo presión, valorada por el 31% de las empresas frente al 8,7% de los empleados.

A la vista de los datos, parece difícil conseguir ser un ‘jefe ideal’. Sin embargo, conocer las propias imperfecciones y establecer los principales aspectos a mejorar pueden ser un buen comienzo para mantener una plantilla productiva y feliz sin perjudicar el crecimiento de la compañía.

En este sentido, un estudio de Gallup muestra cómo los empleados más desconectados de sus trabajos suponen a las empresas pérdidas por valor de 500.000 millones de dólares en todo el mundo. Por el contrario, “las organizaciones con altos niveles de compromiso producen beneficios más allá de la felicidad de sus empleados: el valor de las acciones tiene mayores ganancias por acción, y las empresas experimentan un 22% más de rentabilidad, un 21% más de productividad, un 10% más de participación del cliente, de un 25 a un 65% menos de rotación y un 37% menos de absentismo”.

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