El Gobierno aprueba el anteproyecto de la Ley de Startups: estas son las claves

El Consejo de Ministros ha aprobado el anteproyecto de la Ley de Startups, una antigua reclamación de los emprendedores españoles.

El Gobierno aprueba el anteproyecto de la Ley de Startups: estas son las claves

El Consejo de Ministros ha aprobado el anteproyecto de la Ley de Startups antes de someterlo a una audiencia pública, donde los interesados podrán realizar las aportaciones que consideren necesarias. El documento establece un marco específico para impulsar a España como cuna de creación de empresas emergentes, además de atraer inversión y talento al ecosistema nacional, una de las claves del Plan de Recuperación y Resiliencia del Gobierno.

Así, las principales medidas del anteproyecto de la Ley de Startups corresponden al ámbito fiscal. El documento aprobado por el Gobierno reduce la tributación de las empresas emergentes, del 25% al 15% del Impuesto de Sociedades, hasta un máximo de cuatro años desde su creación.

Además, la Ley de Startups eleva la base máxima de deducción por inversión de las empresas de reciente creación, y busca favorecer la instalación en España de los nómadas digitales, creando un nuevo tipo de visado para teletrabajadores que les permita instalarse en el país de una forma sencilla y ágil.

«Nuestro objetivo es precisamente establecer un marco que favorezca este tipo de emprendimiento en todo el territorio español y con algunas disposiciones específicas para apoyar el emprendimiento fuera de estos grandes núcleos urbanos: en el ámbito rural, en pequeñas ciudades y en el conjunto del territorio nacional», ha explicado la Ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, en rueda de prensa.

El anteproyecto de ley también contempla aplazamientos de las deudas tributarias de las startups españolas, así como un aumento de la exención en el caso de entrega de acciones para opciones de compra de los trabajadores, de los 12.000 a los 45.000 euros.

La Ley de Startups, una reclamación de los emprendedores españoles

El ecosistema emprendedor español lleva tiempo reclamando la aprobación de la Ley de Startups. En este sentido, el portavoz de la Asociación Española de Startups (AES), Carlos Mateo, explicaba durante el mes de enero que la regulación “no es un capricho, pues después de haber analizado lo que se ha hecho en otros países y teniendo en cuenta el modelo económico y social español, se necesita una norma que reconozca la singularidad de la startup como modelo de emprendimiento innovador”.

No obstante, los plazos para aprobar el anteproyecto de la Ley de Startups parecen haberse alargado más de lo previsto. Según las intenciones iniciales del Gobierno, el borrador debería haber salido adelante a lo largo del primer trimestre del año. Además, la nueva regulación fue anunciada hace ya dos años, lo que muestra un desfase significativo con respecto al plan inicial.

La Ley de Startups forma parte de la Estrategia España Nación Emprendedora, que incluye 50 medidas destinadas a fomentar el desarrollo del ecosistema emprendedor en España. Durante la presentación del documento en el mes de febrero, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quiso detenerse en tres puntos principales:

1.- Crear un programa internacional de atracción del talento femenino. “Esto es importante porque es un punto que nos distingue de otros países que tienen planes similares… Nosotros queremos atraer y retener talento, pero sobre todo femenino, prioritario”.

2.- Crear la marca España Nación Emprendedora como marca de país que debe amparar todas las iniciativas relacionadas con el emprendimiento innovador y, “muy importante”, generar sentimiento de pertenencia.

3.- Creación de una Red Nacional de Centros de Emprendimiento (Renace) que “consiste en impulsar una red de incubadoras y aceleradoras que podrán tener carácter público, privado o mixto y se pondrá en marcha reforzando redes en toda la geografía nacional para hacer frente a la cohesión territorial y multiplicar la capacidad productiva en el país».

Ahora, los actores implicados en la Ley de Startups deberán hacer sus aportaciones y negociar el marco regulatorio definitivo con el Gobierno, un proceso que podría demorarse durante varios meses más, a pesar de la urgencia con la que los emprendedores españoles tratan la nueva normativa.