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Slow delivery: el futuro del reparto es sotenible… Pero más lento que el actual

La logística de última milla se está transformando hacia un modelo de delivery más sostenible y eficiente que el actual, aunque con unos periodos de entrega menos rápidos.

Slow delivery: el futuro del reparto es sotenible... Pero más lento que el actual

La evolución del delivery en los últimos años ha avanzado hacia un modelo basado en las entregas ultrarrápidas. Un servicio cómodo para el usuario, pero que tiene un impacto importante sobre la sostenibilidad, el respeto por el medioambiente en las ciudades y la eficiencia en costes de las empresas de reparto, muchas de las cuales se han visto afectadas por ello.

Ahora, el sector de la logística se está transformando hacia un modelo de reparto más lento, tal y como explica el profesor de ESIC Antonio Iglesias en El País. “El slow delivery es una tendencia muy firme y que va a seguir cogiendo tracción, por mucho que las expectativas de gran parte de los clientes presionen en sentido contrario”, afirma.

En este sentido, el slow delivery (o entregas lentas) es un modelo que no se basa en la arbitrariedad, sino en mejorar la planificación de los envíos para que el impacto medioambiental sea mucho menor y la eficiencia de las empresas de reparto les permita mejorar su rentabilidad reduciendo los gastos operativos.

En realidad, se trata de una medida muy lógica para la mayoría de sectores que en la actualidad dependen del delivery. Bajo esta fórmula, las empresas dividirían una ciudad por zonas y el consumidor debería esperar a que el vehículo de reparto asignado a la suya se llene para poder recibir el pedido. En muchos casos, el tiempo de espera no se prolongaría demasiado con respecto a los plazos actuales.

El delivery ultrarrápido genera pérdidas millonarias cada mes

Una inversión estratosférica y una política de descuentos sin precedentes. Así podría resumirse la estrategia de las compañías de entregas de última milla que han llegado a España en los últimos meses y que ya dominan un mercado que parece marcar la tendencia en el sector del delivery. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce…

Muchas de estas empresas pierden cientos de millones cada mes debido a sus inexistentes márgenes de beneficio. Así, están basando su sostenibilidad en la entrada de grandes inversores, que les permiten seguir gastando ingentes cantidades de dinero en publicidad y descuentos para atraer al máximo de clientes posibles.

Uno de los casos más llamativos, que demuestran el cambio en el sector del delivery, es el de Getir. Es una de las empresas de última milla que ha llegado a España en los últimos meses y, a pesar de haber cerrado una ronda de financiación de 700 millones y conseguir una valoración de 12.000 millones, su modelo de negocio parece condenado al fracaso. Así, la compañía presenta unas pérdidas de más de 60 millones de dólares al mes. O, lo que es lo mismo, más de 720 millones al año.

Los malos resultados de las plataformas de delivery de última milla con este sistema, además de demostrar que se trata de un modelo de negocio de dudosa viabilidad, también pueden dar una valiosa lección a todos los emprendedores. A veces, rizar el rizo con ideas demasiado ambiciosas puede terminar por hundir a una compañía.