Los hologramas: la tecnología que devuelve a los escenarios a Lola Flores y Whitney Houston

La tecnología de los hologramas no es nueva, pero las circunstancias actuales de restricciones de aforo y movilidad la están convirtiendo en una de las grandes alternativas en industrias como el espectáculo, la publicidad o los eventos.

Whitney Houston en holograma

Hologramas los hemos visto recientemente en el anuncio de Cruzcampo en que el se puede ver a Lola Flores defendiendo el acento andaluz. También en el Gran Teatro Bankia Príncipe Pío de Madrid puede verse recorriendo el escenario a Whitney Houston, fallecida en 2012, en su ‘Hologram Tour’ así como a María Callas o a Roy Orbison & Buddy Holly, producto de la empresa estadounidense Base Hologram

Mucho antes de que sucediera esto, en 2008, pudieron ver en Kuala Lumpur (Malasia) a Bill Gates participar en el World Congress on Information Technology. Lo hacía desde su casa en Seattle pero en el congreso apareció dando la conferencia como un holograma de de 4.6 metros, aunque algo más gordito de lo que es en realidad.

En cualquier caso, la impresión que percibe el espectador es este tipo de espectáculos es de presencialidad, una experiencia un tanto surrealista donde se mezclan la fantasía con la realidad. Aunque hay diferentes tipos de dispositivos holográficos, el resultado siempre es generar un efecto óptico que provoca la sensación de encontrarnos antes un entorno tridimensional, aunque en realidad sea de dos dimensiones, y parece que el contenido está ahí, al alcance de tu mano, aunque sea solo una proyección audiovisual. 

Entre el espectador y la imagen suele mediar o una malla o una especie de tejido muy fino y sensible que no es transparente pero sí imperceptible al ojo del espectador sobre la que se proyecta la imagen y la retiene en ese plano en lugar de mandarla al fondo del escenario, lo cual daría una sensación de una imagen plana idéntica a la que vemos en el cine. La ilusión que genera esta especie de truco de luz conecta con las emociones, y se alía con el mundo del arte y el entretenimiento

Igual antes esta tecnología no tenía tanto sentido pudiendo contar con la participación directa de un conferenciante o la interpretación de los artistas. Pero las limitaciones de aforo y de movilidad impuestas por el coronavirus han impulsado a muchos a incorporarla como un plus en los ámbitos donde ya se venía aplicando tradicionalmente: el mundo del espectáculo, el marketing y el arte.

Una tecnología que no está al alcance de cualquiera

Una tecnología que no está al alcance de cualquiera

Sin embargo, hay dos barreras que, en opinión de Javier Argente, CEO de AR Vision, dificultan la popularidad de los hologramas. Esta, por un lado, “el elevado coste de esta tecnología, especialmente el hardware. Para hacernos una idea, solo el precio de un proyector medio de 5×7 metros oscila entre los 260.000-270.000 euros y lo normal es que en un espectáculo, por ejemplo, sean varios los proyectores que se utilizan. Lo mismo para un evento que se emita de forma simultánea en distintas salas, que requiere de una infraestructura bestial”. El otro handicap que observa Argente es el intenso trabajo de postprocesado que hay detrás de muchos de estos productos, como en el caso del anuncio con Lola Flores. 

No obstante, no todos son de la misma opinión. Según Constantí Garrido, director creativo de la empresa audiovisual y estudio Monsuton, aunque hace falta cierto poder adquisitivo para hacer uso de esta tecnología “los costes de los proyectores se han abaratado mucho y existen ya herramientas de software que agilizan el trabajo de postproducción”. Otra de las opciones es alquilar los equipos y el material necesario si lo que se quiere es trabajar con hologramas de manera puntual. 

El futuro

En lo que sí coinciden Argente y Garrido es en augurar un largo recorrido a esta tecnología en continua evolución, aunque cada uno apunta en una dirección. Así, para Garrido el futuro de esta tecnología está en su vinculación con la realidad aumentada y las tres dimensiones en funcionalidades que an más allá del marketing o el espectáculo. “Igual, es un escenario, cuando se recobre la normalidad, la imagen holográfica pierda ese plus que aporta ahora pero en otros escenarios como podrían ser un equipo deslocalizado de ingenieros diseñando una pieza, un estudio de arquitectura concibiendo un edificio o en una intervención quirúrgica, era imagen en tres dimensiones con la que se pueda interactuar, sí que aporta un valor notable”.

Por su parte, Javier Argente, apunta más al futuro de las tecnologías inmersivas que se apoyan en la Realidad Virtual, la aumentada o las mixtas, también orientadas a las distintas industrias y para cuyo disfrute solo será necesario disponer de las gafas apropiadas. Como ejemplo de que por ahí van los tiros cita el dispositivo creado por Microsoft para la Realidad Mixta, las gafas Hololens que facilitan la conexión de los equipos que trabajan de forma colaborativa. Según Argente, gafas como estas acabarán pronto con todas las pantallas que utilizamos en la actualidad.