Las infalibles técnicas para superar el síndrome del impostor

Cinco tipos del síndrome del impostor y cómo lograr acabar con ellos gracias al coaching

Puppy with ice pack on head
retales botijeroGetty Images

Michelle Obama declaró el año pasado que “seguía sufriendo el síndrome del impostor”, ante una audiencia de alumnas de secundaria que asistían a su conferencia. A muchos nos llamó la atención cómo una de las mujeres más poderosas del mundo reconocía con humildad sus limitaciones a la hora de llevar a cabo sus proyectos.

Desde hace unos años, este síndrome se ha hecho popular para definir, según Wikipedia “un fenómeno psicológico en el que la gente es incapaz de internalizar sus logros y sufre un miedo persistente de ser descubierto como un fraude”. ¿A qué se debe este síndrome y por qué aparece de manera muy frecuente cuando queremos emprender?

“La falta de seguridad surge de un tipo de educación y sociedad en la que nos han dado poco permiso para equivocarnos”, explica Ana Sánchez-Anegón, terapeuta, coach y CEO de El Animal Emocional. “Esa sensación de fraude que sentimos cuando acometemos una tarea nueva y, que no es más que una falta seguridad en nosotros mismos, surge de una forma de actuar muy conservadora, muy poco permisiva, muy rígida y con cierta alergia al riesgo”.

¿Cuál es entonces la fórmula para evitar esta sensación? “El síndrome del impostor no es siempre nocivo, ya que es un mecanismo del cerebro que está muy unido a la prudencia y nos hace tomar decisiones más inteligentes. Sin embargo, esta sensación, cuando no se gestiona bien, nos logra bloquear. Es aquí cuando existe un problema”, revela Sánchez-Anegón. A continuación te explicamos los cinco tipos de síndrome del impostor más comunes y cómo podemos solucionarlos a través de técnicas de coaching:

1. El impostor negativo

“A pesar de que llevo más de diez años al cargo de múltiples cuentas, sigo repitiéndome a mí mismo que todavía no estoy preparado para gestionar mi propio negocio, que no tengo suficientes conocimientos de gestión financiera, de planificación de costes, etc”, explica un emprendedor que ha abierto una agencia de comunicación.

Sobre la base de este ejemplo, Sánchez-Anegón explica que tendemos a fijarnos más en lo que nos falta y no en el camino que hemos recorrido. “Hay que tratar de enfatizar los puntos positivos que ya ha obtenido el emprendedor a lo largo de su carrera, poniendo el foco en el pasado y sus metas conseguidas. Sugiero también escribir en un papel todos los logros de los cinco últimos años”, aconseja la terapeuta.

Esta técnica es interesante para ensalzar la seguridad en uno mismo. Tras estos ejercicios, el empresario es capaz de detectar de manera muy clara sus puntos fuertes y empezar su negocio más motivado que nunca.

2. El impostor novato

Una chica que quería abrir un gabinete de psicología. “Tengo la sensación de que puedo aportar algo diferente pero que se me va a notar lo novata que soy”, le explicaba a Sánchez-Anegón. El impostor novato se siente capaz de llevar a cabo su aventura emprendedora, pero cree que sus clientes le van a rechazar por ser demasiado nuevo en el área o como gestor.

Cuando surge esta dificultad hay que trazar un pequeño plan de negocio poniendo énfasis en el valor diferencial del cliente. “Si tú eres una empresa, ¿qué es lo diferente que puedes aportarme? Háblame de tu personalidad, tus hábitos, tu manera de tratar a los clientes, eso que te distingue. Si se potencia el valor diferencial, surge la excelencia. Y eso es lo que el cliente va a ver en ti”, destaca la CEO de El Animal Emocional.

3. El impostor yaestoymayor

Este es un caso complejo ya que el empresario utiliza su edad como factor disuasivo a la hora de emprender el proyecto. “Un cliente de mi consulta me dijo que si le despedían no podría hacer otra cosa. Consideraba la posibilidad de emprender para personas más jóvenes y con más conocimientos. La cultura de “alergia al riesgo” nos bloquea a lo largo de nuestra carrera laboral y nos impide alcanzar ciertas metas que pueden ofrecernos una mayor satisfacción, aclara.

Para superar este bloqueo, Sánchez-Anegón utiliza la técnica de “volver al pasado” para recordar aquellos momentos en los que el emprendedor se atrevió a hacer ciertos cambios y resumir qué capacidades ha olvidado por el camino. “Nuestras fortalezas nos acompañan siempre y solo tenemos que encontrarlas”, añade.

4. El impostor errante

“Recuerdo una persona que tenía tanto miedo a demostrar carencias o que las personas se dieran cuenta de su incapacidad que se movía a distintos puestos de la organización que había iniciado con un socio. Sus compañeros se dieron cuenta de esta realidad y le buscaron un especialista en coaching”, narra la terapeuta.

Cuando la CEO de El Animal Emocional le conoció, daba la sensación de poder abarcar todo y entender de todo pero, poco a poco, la experta vio que esa falta de disciplina iba muy en relación con una inseguridad que tenía el emprendedor. “Con esfuerzo, logramos recolocarle y ahora su puesto se ajusta perfectamente a sus capacidades”, explica.

5. El impostor bloqueado

Este es, tristemente, el emprendedor que deja que este síndrome le bloquee. Sánchez-Anegón pone como ejemplo un caso de un chico que quería cambiar de carrera de manera radical y dedicarse al mundo de la televisión. No se decidió a dar el paso. “En terapia logramos que aumentara la seguridad en sí mismo pero observé que aún estaba lejos de lograr su sueño”, concluye.

Cuando nos enfrentamos a problemas de este tipo hay que cambiar la manera en la que hablamos de nosotros mismos. ¿Qué es fracasar? ¿Qué significa ser un fraude? ¿Qué reconocemos como una persona con éxito? “Para lograr sentirnos bien con nosotros mismos, el coaching nos ayuda a que podamos revisar nuestras creencias y ver que existen múltiples respuestas a estas preguntas. El beneficio es alcanzar la plenitud a nivel laboral y personal”, resume Sánchez-Anegón.

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